Cómo no ser imbécil durante el 8M

Ser de izquierdas no te hace aliado y ser mujer no hace que no seas opresora.

8 marzo 2019 ·
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Las mujeres se empiezan a liberar y hablan sobre el machismo que sufren, hay testimonios por todas partes. Cuentan experiencias con las que todas, en mayor o menos medida, estamos familiarizadas. Le hemos pegado una patada a la alienación que nos tenía sumisas. Este mes, con motivo del 8M, el ambiente está más tenso que nunca.

El feminismo reconoce fácilmente a su enemigo natural más común: el señor de derechas. Es conservador, patriota, cis y heterosexual. Suele opinar sobre cuestiones que no le incumben como el aborto. Los vientres de alquiler e incluso, los más auténticos, opinan sobre nuestra apariencia física. Pueden apellidarse Osborne, Espada o Herrera en algunos casos.

8M: Las tuiteras, quienes mantuvieron algún tipo de relación con el cantante de Sons of Aguirre. Afirman que les ocultaba que mantenía relaciones sexuales con varias chicas sin preservativo.

Obviamente, estos tipos niegan la existencia de un patriarcado, aunque otra corriente de pensamiento asegura que el patriarcado existe para defender a las mujeres de los hombres malos. Consideran que el feminismo es una ideología de odio y que es innecesario en estos tiempos. Porque con Clara Campoamor hubo suficiente. Ella sí era feminista de verdad, seguro que se depilaba los sobacos.

Hasta aquí no hemos dicho nada nuevo. Pero, ¿qué pasa con los señores de izquierda? Últimamente en twitter varias mujeres han señalado a uno de los referentes millennial de la izquierda. Estas mujeres están acusando al famoso youtuber y twitstar Masademócrata de abusar de su poder con fines sexuales.

8M: Ser de izquierdas y tener un discurso que habla de igualdad, de antirracismo. Que condena a los que se lucran a costa de muchos, no los exime de su naturaleza patriarcal.

Las tuiteras, quienes mantuvieron algún tipo de relación con el cantante de Sons of Aguirre, afirman que les ocultaba que mantenía relaciones sexuales con varias chicas sin preservativo. Algunas eran menores y él estaba poniendo en riesgo su salud sin darles la oportunidad de saberlo. La misoginia puede presentarse de muchas formas. En este caso existe abuso de poder. Dicho poder proviene de su perfil de persona pública, de su edad y de su condición de hombre. Pero, otra vez nos sorprendemos porque un hombre con esos ideales pueda ser machista. En realidad, no.

Esto es sólo un ejemplo de que ser de izquierdas y tener un discurso que habla de igualdad, de antirracismo, que condena a los que se lucran a costa de muchos, no los exime de su naturaleza patriarcal.

Los machistas de izquierda son más difíciles de identificar, pero existen y son muchos. La mayoría se consideran feministas, aunque algunos niegan los micromachismos y a otros no se les escapa la oportunidad de sugerir cómo llegaría más lejos el movimiento o qué discurso sería más adecuado para convencer. Muchas veces se olvidan de sus privilegios y de mirar hacia abajo para escuchar qué tienen que decir los y las que estamos bajo su suela.

Los aliados son necesarios, son útiles en la lucha. Sus voces funcionan como altavoz para llegar a muchos y a muchas que, consciente o inconscientemente, desvirtúan el alegato proveniente de una mujer. El feminismo es un movimiento político, es de izquierdas, es anticapitalista, pero las protagonistas somos las mujeres. Y nosotras tenemos que cuidarnos de no caer en el error de los feministos de izquierda. Debemos ser integradoras, escuchar y dejar espacio a nuestras compañeras racializadas, queer, lesbianas o diverso funcionales, y acordarnos de que la vagina no es nuestro símbolo, que es excluyente porque muchas tienen pene.

8M: Los machistas de izquierda son más difíciles de identificar, pero existen y son muchos.

Este mes los aliados están entregados a la causa, pero no hay que dejar que griten más alto que nosotras, ni que ocupen los espacios no-mixtos. Ellos pueden ayudar de otra forma. Por eso este mes, y todos los días, hay que intentar no ser un Bertin Osborne, ni un Masademócratra, pero tampoco caer en el feminismo blanco y hegemónico y reproducir lo mismo que queremos erradicar.

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