Durante la cuarentena toda la televisión fue telebasura

Últimamente la telebasura no solo se resume en Esperanza Gracia y Sandro Rey Profetizando tu triste destino a las cuatro de la mañana mientras...

8 junio 2020 ·
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Últimamente la telebasura no solo se resume en Esperanza Gracia y Sandro Rey

Profetizando tu triste destino a las cuatro de la mañana mientras recenas o miras el Instagram de Kim Kardashian. No.

Durante la no-pandemia nos reíamos de las películas de la tres: tramas bielorrusas enrevesadas sobre el amante del amante que vivía en una cabaña y descubría que el amor de su vida era su hermanastra vietnamita, la que nació con lupus. Buen material para una siesta o para romper el hielo en una conversación y dártelas de intensito. Ahora esas tramas ya no tienen gracia porque el 80% de la programación tiene ese nivel de telebasura y el otro 20% es nuestro querido F. Simón.

No estaba en mis planes incluir en la telebasura series o películas que antes se diferenciaban de ese anuncio de tele tienda que quería venderme cada dos por tres lo último en blanqueamiento anal o un cuchillo que corta barcos.

Quiero alejarme de Netflix, etc. Indagar en lo que se está cociendo en el mundo terrenal; tirarme a la piscina sin flotador para que no pueda sacar la cabeza de toda la mierda que nos está quemando las retinas estos días: LQSA, El Tiempo, Jorge Javier comiendo en Sálvame y a Belén Esteban cocinando torreznos. Al final, acabo viendo capítulos repetidos de First Dates. ¿Contenta? Sí, pero no mucho.

Después de esa realidad golpeando mis conexiones neuronales, llega una especie de despertar del amodorramiento, y mi cabeza sufre una crisis moral: si no puedes con el enemigo, únete. Entonces, me relajo y empiezo a imaginar cómo hubiera sido mi vida en “Supervivientes”. Que si playita, conflictos sin importancia, total desinformación… Todo ventajas.

En este cataclismo cerebral también pienso que lo de dar por hecho que estamos entretenidos es pretencioso y de mal gusto. Se convierte en el nuevo egoísmo del siglo XXI. Pan y circo de penosa calidad: el pan duro y la carpa andrajosa.

Por eso, tras mucho debate interno, creo que la mejor opción será hacer un reality de Pedro Sánchez. Este se haría las cejas con cera delante de la cámara y diría: “Super, hoy estoy de bajona”; lloraría contando sus traumas infantiles como cuando su madre se negaba a poner sus dibujos en la nevera o se reían de su bigotillo puberto; contaría que se le daba mal el inglés, pero entre una cosa y otra, ha acabado ahí.

Vamos, la telebasura de calidad que merecemos.

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