Me hago dedos pensando en Iker Jimenez y es culpa tuya

Una de mis obsesiones es Cuarto Milenio. Lo paranormal en general, desde las experiencias extrasensoriales de los indios amazónicos con extraterrestres hasta los calamares...

20 marzo 2018 ·
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Una de mis obsesiones es Cuarto Milenio. Lo paranormal en general, desde las experiencias extrasensoriales de los indios amazónicos con extraterrestres hasta los calamares gigantes del fondo marino.

El miércoles me llegó un Whatsapp de Clara, una de mis compañeras de piso del año pasado. “Te apetece un café?” Como siempre, llego tarde. Ella me está esperando sentada en un rincón de la cafetería. Está más delgada. En chándal y con el pelo bastante grasiento. Me entra el bajón porque es jueves y había supuesto que “café” significaba “cerveza”. Y que íbamos a estar de cañas hasta que cerrasen los bares y abriesen las discotecas.

Fuente · Cuatro.com

Mantengo la esperanza hasta que le pregunto qué es de su vida y rompe a llorar amargamente mientras me apretuja los dedos con una mano sudorosa y fría. Me obligo a cambiar de mentalidad y apago la música de pachanga que está sonando en mi cerebro para concentrarme en Clara.

Cuando consigo que por fin deje de sollozar y de llamar la atención de todos los parroquianos del local. Empiezo a sonsacarle información. Entre hipos y lagrimillas huérfanas, mi asombro va creciendo exponencialmente. Soy bastante friki. Todo el mundo que me conoce lo sabe. No pasa nada, estudio Bellas Artes, así que apenas destaco.

Soy bastante friki, todo el mundo que me conoce lo sabe. No pasa nada, estudio Bellas Artes, asi que apenas destaco.

Una de mis obsesiones es Cuarto Milenio. Lo paranormal en general, desde las experiencias extrasensoriales de los indios amazónicos con extraterrestres. Hasta los calamares gigantes del fondo marino, me parece super guay. Y si a eso lo sumas las maquetas de Juan Villa (el trabajo de mis sueños), el gran Enrique de Vicente y. Como no, mi queridísimo Iker, Cuarto Milenio se vuelve el mejor programa del mundo.

Como buena fan del programa, los domingos por la noche acaparo el mando de la tele. Así, mis compañeros de piso cogieron el hábito de sentarse conmigo en el salón. Porque además, verlo sola me da canguelo. Clara, estudiante de un máster aburridísimo de economía o algo así. Escéptica de nacimiento y un poco rancia en algunos aspectos, se fue aficionando con los demás.

Poneos en situación, era de esas chicas que buscan amigas feas para destacar en el grupo. Se ponen tacones y medias transparentes para salir de fiesta. Y van a las discotecas con baños limpios y porteros serios a beber copas con nombres raros y una pajita. De esas que se hacen las guays con las chicas y las bordes con los chicos. Y que luego busca el amor de su vida en canis con gomina y exceso de colonia y se queja de que todos los tíos sean iguales. Ya sabéis qué clase de chicas.

Cuando me da a entender que se masturba compulsivamente los domingos con cada programa nuevo. Hago como que me han mandado un Whatsapp super urgente y tengo que marcharme corriendo.

Y de pronto dejó que el frikismo entrase en su vida de sosa. Lentamente, casi sin darse cuenta, al principio sin despegar la vista del Instagram durante el transcurso del programa. Después poniendo el oído a ratos solo para hacer comentarios burlones. Para junio, podía participar en las tertulias conspiranoícas sin ninguna dificultad. Este curso consiguió un enchufe un poco turbio en una empresa y decidió irse a vivir sola a un estudio. Y nosotros nos conseguimos otros compañeros de piso.

https://binarymag.es/entretenimiento/meditacion-para-dummies-como-dejo-la-mente-en-blanco/

Con voz gangosa por los mocos de la llorera, me dice que al principio se sentía terriblemente sola. La primera semana fue divertido sentirse independiente. Adulta, pero perdió la gracia muy pronto. En medio del hastío de un piso diminuto y vacío. Se puso a ver vídeos de Cuarto Milenio (la pobre ha llevado una vida tan rancia que no ha descubierto aún la mina de vídeos rarunos que es YouTube).

Cuando los hubo visto todos, los volvió a ver. No sé cuántas temporadas estarán subidas a Internet, pero os aseguro que una sola temporada tiene un porrón de vídeos de dos horas cada uno. Empezó a tener la costumbre de encender el ordenador al volver del curro y poner vídeos mientras cocinaba y comía.

No podía conciliar el sueño hasta altas horas de la noche. Y,cómo no, mataba el tiempo viendo más vídeos.

En este punto de la historia ya me está entrando el mal rollito, pero claro, lo mejor está por llegar. Un día no apagó el ordenador después de comer. Y se quedó dormida en el sofá mientras el capítulo seguía. Así, cogió la costumbre de echarse la siesta con el programa puesto y quedarse toda la tarde en el sofá rezongando. Y viendo vídeos hasta la hora de cenar. Pero no tardó mucho en dejar el programa puesto hasta la hora de acostarse. Y como se tiraba toda la tarde en el sofá sin hacer nada.

Fuente · Elcorreodepozuelo.com

Así pues, este es el percal: empresarios coñazo de 8:00 a 15:00, vídeos de Iker Jiménez de 15:30 a 4:00.

Y yo intentando mantener la cara de póker mientras deseo que alguien me pegase un tiro, por favor, para no tener que seguir aguantando a la psicópata llorosa de enfrente. Tiene guardados en el móvil todos los puñeteros programas de radio de Iker, y los escucha con auriculares en el trabajo.

Se ha comprado en Amazon los 14 libros que ha escrito y se los está leyendo. Pero no le llaman tanto la atención como los vídeos. Necesita verle. A todas horas. Ha conseguido un póster enorme y lo tiene colgado en la habitación. Y su fondo de pantalla. Sí, su fondo de pantalla, es un primer plano de Iker en blanco y negro con cara de resolver misterios.

Me enseña un montaje que ha hecho con el Paint donde ha pegado su cara encima de la de Carmen Porter en una foto en la que salen los dos abrazados.

Cuando me da a entender que se masturba compulsivamente los domingos con cada programa nuevo. Hago como que me han mandado un Whatsapp super urgente y tengo que marcharme corriendo. Y la so pirada se pone a gritarme que no me puedo ir. Que tengo que quedarme porque esto es culpa mía. Le doy un billete de 5€ al camarero de la barra para pagar los dos cafés que nos hemos tomado y no espero a que me dé el cambio. 

Me sigue durante un rato por la calle hasta que me escondo detrás de un coche y la gente me mira raro. La he bloqueado en el Whatsapp aunque no deja de llamarme por teléfono. Los otros compañeros no se lo acaban de creer. La reflexión final de la historia es esta: el mundo está lleno de pirados y de rancios. No seáis rancios.

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