La ropa que llevas puesta dice mucho de ti

Directa o indirectamente, tu vestimenta es una declaración de intenciones. Es importante tener conciencia a la hora de vestirnos.

11 junio 2021 ·
Compartir
mara23_binary

La moda forma parte de tu vida. Lo creas o no, la ropa que llevas puesta dice mucho de ti. Cuando nos vestimos reflejamos nuestra personalidad, nuestro entorno, cultura, gustos… Buscamos llamar la atención o pasar desapercibidos. Directa o indirectamente, tu outfit es una declaración sobre ti. De ahí la importancia de tener conciencia a la hora de consumir ropa.

La moda podría ser una herramienta cultural con la que recalcar el individuo y la creatividad del mismo. Una vía de expresión muy necesaria dentro de un mundo cada vez más pre fabricado y cuadriculado. Pero, por desgracia, muchas veces no es así. Resulta irónico como la moda es un yugo para muchos. Y no solo hablo de estética, absurdos cánones o estereotipos. Puede parecer que la ropa que metemos en nuestros armarios no tiene importancia a nivel global, pero la verdad es que hay una larga y dramática historia detrás de cada trapo de Inditex o H&M.

La ropa podría ser una herramienta cultural con la que recalcar el individuo y la creatividad del mismo.

Desde la explotación laboral de las trabajadoras hasta la contaminación del planeta. Cada paso que sigue una prenda de ropa fast fashion impacta la vida de muchos y afecta al bienestar de todos. El fast fashion es un modelo de producción y consumo que consiste en hacer mucha ropa, muy rápido y de forma barata para venderla a precios relativamente asequibles y en grandes cantidades. Para cumplir con los ritmos impuestos por las empresas y los bajos costes, la producción se localiza en países donde los derechos laborales no están garantizados. Las trabajadoras realizan jornadas de hasta 16h al día por un sueldo que apenas cubre sus gastos básicos.

La mayoría de trabajadoras textiles en los países exportadores son mujeres. Por ejemplo, Bangladesh, segundo país exportador de productos textiles en el mundo, es un país en el que las mujeres se inician en la industria textil porque el trabajo en el campo está reservado para los hombres y esta es su única opción de ganar dinero.

Ser mujer en la industria textil es una doble condena. Las trabajadoras se encuentran con todo tipo de abusos, además del riesgo que supone poner sus vidas en peligro trabajando en fábricas que no siempre cumplen con la normativa para convertirlas en lugares seguros.

El derrumbamiento de la fábrica Rana Plaza en Daca, Bangladesh en 2013, puso en el punto de mira las nefastas condiciones de las trabajadoras textiles. Pese a que se crearon movimientos como la Fashion Revolution, las cosas no han mejorado mucho. Ocho años después, las personas sindicadas del sector textil siguen siendo despedidas y atacadas por sus patrones y por la policía cada vez que intentan mejorar su situación.

Hay una larga y dramática historia detrás de cada trapo de Inditex o H&M

No podemos olvidar el papel que juegan las empresas del norte global, a menudo obligan a los dueños de las fábricas a mantener sus trabajadoras en la pobreza, puesto que exigen precios cada vez más bajos, amenazando con acudir a otras regiones donde el sueldo mínimo es aún menor o los tiempos de entrega son más cortos por jornadas laborales más largas. Tampoco toman parte en los conflictos sindicales y políticos que ocurren en las zonas que producen para ellas, pese a que tienen poder y recursos suficientes como para mejorar la calidad de vida de las trabajadoras.

No solo debería importarnos qué hay detrás de la fast fashion por cómo viven quienes la producen, también por el daño que causa al planeta. La industria textil es una de las más contaminantes, esto se debe a la enorme cantidad de recursos naturales gastados en crear cada prenda y a que éstos se multiplican exponencialmente para suplir la cadena de producción y distribución mundial. La situación podría ser menos dramática si las empresas optaran por prácticas menos contaminantes, como producir menos o con materiales reciclados, crear productos que duren más tiempo e invertir en tecnología para que las fábricas tengan una huella de carbono menor. Sin embargo, pese a que invierten millones en campañas que aseguran que están haciendo algo por el medio ambiente, sus esfuerzos están más centrados en parecer eco-friendly que en serlo.

Las trabajadoras realizan jornadas de hasta 16h al día por un sueldo que apenas cubre sus gastos básicos.

Por todo esto, merece la pena replantear nuestros hábitos de consumo y optar por no financiar esta industria, te animo a que pienses en todas las opciones que exiten;  reducir el consumo, comprar con responsabilidad, marcas sostenibles y éticas, segunda mano… Son acciones que están en nuestra mano y aunque parezcan pequeñas, tiene un impacto casi tan grande como el de la fast fashion.  

Al final, tus actos hablan por ti; con qué te vistes y cómo te expresas a través de tus outfits es un manifiesto de quien eres y que quieres contar; puedes romper cánones, géneros, tener un discurso político, cultural o simplemente por diversión... 

Libérate de ataduras, forma parte de la solución y evita así que el planeta a nivel medioambiental y social termine ahogado por la industria textil.

Escrito por @maraveintitres dentro del proyecto ABAFAR = AHOGAR

PORTADA 1
1 COLLAGE
PORTADA 2
2 COLLAGE
PORTADA 3
3 COLLAGE
PORTADA 4
4 COLLAGE
PORTADA 5
5 COLLAGE

DIRECCIÓN CREATIVA: @istjennifer @maraveintitres
FOTOGRAFÍA Y EDICIÓN: @istjennifer
MAQUILLLAJE: @pepino_bionico
ESTILISMO: @saramarx_
ROPA: @maraveintitres
MODELOS: @iwezzy Ruina Joven @laburdock @martabarrajon @bettina_bet_ @bubujay.oficial @pepino.bionico @saramarx_ @aloclau_ @thatvali_
TEXTO: @fashion revelations @maraveintitres

Compartir

    Artículos relacionados