África es el basurero de ropa del mundo sin que hagas nada para evitarlo

Mucha de la ropa usada del norte global viaja a África y acaban en un lucrativo circuito de compra o en basureros, destruyendo la industria textil local.

5 febrero 2021 ·
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Foto vía AFP

En los países del África subsahariana reinan las donaciones de todos los tipos. Las mercancías de segunda mano se han vuelto en gran medida el motor de gran parte de la economía de la región. Y el caso de la moda no es la excepción. Ya que las prendas usadas son su principal fuente de vestimenta. Bajo el concepto Occidental de “caridad” mucha de la ropa donada en Europa y Estados Unidos viajan a África y acaban en un lucrativo circuito de compra o en basureros que acaba por destruir la industria textil local. 

Ruanda, Kenia, Tanzania, Sudan del Sur o Uganda son algunos países de África que han tratado de eliminar las importaciones de ropa y calzado de segunda mano. Debido a los esfuerzos que están realizando para impulsar su propia industria textil que se ve cada vez más sofocada por las importaciones de segunda mano, ante la imposibilidad de competir con las baratas prendas que llegan desde el extranjero.

Algunos países de África han tratado de eliminar importaciones de ropa y calzado de segunda mano

Ralentizando la economía local; en países como Ghana la industria textil se vio afectada negativamente, debido a un decrecimiento de sus empleos en un 80% entre 1975 y 2000. Por otra parte, Kenia tenía hace diez años unos 400.000 de trabajadores en la industria del vestido, cifra que se ha visto reducida a 20.000. Su objetivo es dejar de depender de estas importaciones.

Según Oxfam, más del 70% de las donaciones a nivel global terminan en África. Significa que a medida que estamos consumiendo y deshaciéndonos de cantidades cada vez más grandes de ropa, aupados por el consumismo y apoyados por modelos dañinos como el fast fashion, terminamos por llenar con miles de zapatillas, camisas, trajes, y pantalones a mercados locales en países africanos que acaban dañando su industria local. O en basureros contaminando el medio ambiente. Pensando que con nuestras donaciones estaríamos ayudando a personas en necesidad.

Debemos desesperadamente desacelerar nuestro consumo excesivo, y tomar cada vez más conciencia de los tantos impactos negativos que estamos generando. Sabemos que todavía queda mucho por hacer y qué tanto como los consumidores como las grandes y pequeñas empresas de moda tenemos la obligación de prestar atención a las problemáticas derivadas de nuestras acciones y decisiones. Si es verdad que la magnitud de los problemas de la industria es enorme, una de las soluciones planteadas, terminaba generando más problemas.

Entonces, puede que la clave no sea regalar o donar la ropa que ya no utilizas. Si no consumir menos, apostar por prendas más atemporales, de mejor calidad y en definitiva comprar con más conciencia.

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