Vaporwave ¿por qué seguimos obsesionados con los 90?

La nueva y desconcertante serie de Netflix es un vaporwave muy largo El pasado 21 de septiembre Netflix estrenó Maniac. Es la nueva serie de...

28 noviembre 2018 ·
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La nueva y desconcertante serie de Netflix es un vaporwave muy largo

El pasado 21 de septiembre Netflix estrenó Maniac. Es la nueva serie de Cary Fukunaga, director de la mayoría de los capítulos de la temporada buena de True Detective. Protagonizada por Emma Stone y Jonah Hill, la historia nos transporta a una Nueva York retro-futurista y distópica. Aquí la publicidad ha terminado por invadirlo todo, los ordenadores hablan y tienen sentimientos, pero funcionan casi a pedales, y todo el mundo viste como en Corrupción en Miami y está triste de cojones. Pero también tienen cabida las drogas de diseño, cinemáticas de videojuegos a los que se les ven los píxeles, una evidente influencia de la cultura japonesa o las referencias a pelis de Martin Scorsese.

Netflix

Para cualquiera que haya pasado el suficiente tiempo buceando en el lado más sad de Youtube estos elementos le resultarán familiares. Quizás de las radios que enlazan sin pausa canciones chill de hip-hop y utilizan un fondo con motivos anime. O de esos vídeos en los que vemos a Bart Simpson crecer a toda velocidad mientras suena a mitad de tempo algún tema de XXXTentacion. Para los que no, puede que les llame la atención ver publicaciones en Instagram que simulan efectos fotográficos propios de una cámara analógica comprada en 1998. O bien la vuelta a la actualidad de complementos y marcas de ropa vintages.

En realidad, todo esto pertenece a un movimiento cultural mucho más amplio, nacido en Internet a principios de la década de 2010 y que se conoce como vaporwave. Pero ¿qué es exactamente el vaporwave? Y más importante: ¿por qué una moda que mitifica el pasado y se regodea en la angustia ha acumulado tanto éxito? ¿Existe en España algo parecido? ¿Tiene algo que ver con otras tendencias muy recientes como el trap?

Todo esto pertenece a un movimiento cultural mucho más amplio, nacido en Internet a principios de la década de 2010 y que se conoce como vaporwave.

Pregunto por estas cuestiones al filósofo y profesor en la UCM Ernesto Castro. Explica que el vaporwave es “la estética del fin de siècle, equivalente a lo que fue el tardomodernismo, el tardorromanticismo, o el simbolismo de finales del siglo XIX. Pero aplicado al mundo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación”. Responde a “un gusto nostálgico, paródico, pero también retro por un pasado reciente” al que se añade ahora Internet.

Lo compara a una suerte de la retromanía que vivió la generación X, pero pasada por el filtro millennial. En suma, se trata de “una recuperación de los referentes de la juventud o adolescencia en clave irónica o paródica. Pero con las novedades que incorpora Internet, como la creación deslocalizada y en red, muy vinculada con la cultura del meme”.

Vaporwave wallpaper

En cuanto a sus referentes en España y la relación con el trap, Ernesto apunta que el ejemplo más evidente puede encontrarse en Pedro LaDroga. El sevillano “desde un punto de vista musical, por el tratamiento que hace de la voz y su producción masiva e inabarcable, se acerca mucho a los códigos del vaporwave, que juega más con la saturación y el anonimato que con una cuestión autoral”. Su personalidad “queda disuelta en el laboratorio LaDroga”. Y “ya no se sabe muy bien si los temas son suyos o de su entorno”.

Pero va más allá, pues sostiene que, en realidad, “esta estética se ha convertido en hegemónica”. Y que “el trap, en la mayor parte de sus videoclips, cuando no tienen una estética optimista, tira mucho hacia el barroquismo típico del vaporwave”.

Ernesto Castro: “El trap, en la mayor parte de sus videoclips, cuando no tienen una estética optimista, tira mucho hacia el barroquismo típico del vaporwave”.

Añade que otras líneas de investigación, que están llevando a cabo personas del entorno de Cuñadologia como Ismael Crespo; Víctor Aguado o Miguel Ballarín, los ven como fenómenos casi antagónicos. “El trap sería una especie de estética romántica centrada en la subjetividad, en el yo y en el sujeto como empresario de sí mismo”. Mientras que el vaporwave “tiene una presunta articulación más horizontal que va precisamente en la dirección opuesta”. También menciona a Maria Sioke como otra de las artistas musicales que beben claramente de esta estética.

Precisamente a ella le dedicaron un artículo en el medio The Medizine hace un par de años. Con él anunciaban la llegada del vaporwave a España. En este otro, del año pasado, confirman que gran parte de nuestro trap coquetea con esta moda y lanzan nombres como Yung Beef, Cecilio G o Pimp Flaco.

Videoclip de Rosas Azules (Yung Beef)

También, a modo de explicación, añaden que “ambas son propuestas artísticas espontáneas, nativas digitales, post-irónicas, horteras y sofisticadas, formalmente lánguidas, y que apelan a una generación que fabrica su identidad en el underground virtualizado”. Otro de los artistas que podría entrar en la lista es Putochinomaricón. Hace poco contaba para Noisey que su música “sonaría en un bazar chino del año 3000” y deja ver en sus videoclips y en sus pintas una gran influencia del vaporwave.

Pero si algo llama la atención del fenómeno es la atmósfera nostálgica, y a veces hasta depresiva, que lo rodea. Sus vídeos más conocidos se sirven de una combinación de imágenes y música que buscan transmitir una gran carga de emotividad. Esto no es exclusivo del vaporwave y tiene mucho que ver con el momento que vivimos.

Si algo llama la atención del fenómeno es la atmósfera nostálgica, y a veces hasta depresiva, que lo rodea.

Hace unas semanas, la periodista musical Alicia Vázquez (conocida en Twitter como @TitaDesustance) escribía un artículo para Beatburguer titulado I’m so emo: la tristeza y la ansiedad más allá de tendencias estéticas. En él analizaba la relación entre el arte y las emociones negativas. Expone que esta relación siempre ha existido. Pero que el punto de inflexión en el que definirse como “triste” comenzó a ser tendencia puede ubicarse en la aparición de Yung Lean y sus sad boys. A quienes es fácil situar cerca de la escena vaporwave.

Aun así, también escribe que esta actitud es ahora mismo trasversal y tiene que ver con la “hiperaceleración de la sociedad” que construye “universos efímeros” y provoca una “búsqueda continua de “algo””. Y que “las personas sensibles empatizan más fácilmente y encuentran sus referentes y sus auxilios en artistas que rezuman sensibilidad”.  Quizás esto aclare en parte el éxito del vaporwave, donde todo esto se observa de manera muy explícita.

Aunque esta actitud también puede tener su cara positiva. Es el caso de las sad whigga hours del memestar Trapgame.edits, publicaciones de Instagram en las que anima a sus seguidores a contar sus problemas y animarse entre ellos. Los acompaña además con una combinación de música triste, imágenes de Los Simpson y estética vaporwave.

Youtube

Él mismo me explica que se decidió a comenzar con esto porque su cuenta “siempre ha sido un espacio distinto al resto, mucho más cercano a su público”. Cree que “un lugar donde la gente pudiera compartir sus sentimientos más profundos para desahogarse y ayudarse unos a otros era algo muy positivo y que nunca se había hecho en la comunidad española de Instagram”.

Trapgame: “Un lugar donde la gente pudiera compartir sus sentimientos más profundos para desahogarse y ayudarse unos a otros era algo muy positivo".

Sobre la elección del vaporwave, explica que este movimiento llamó su atención en 2013, cuando descubrió a Yung Lean o a Blank Banshee. “Desde entonces siempre he ido siguiendo esta tendencia. Existe el simpsonwave, que fusiona escenas de Los Simpson con el vaporwave. En ocasiones se junta con escenas sad o con un alto contenido emocional. Me pareció una mezcla de imágenes y sonido perfecta para que la gente se desahogara en el apartado de comentarios contando sus problemas”.

Y añade: “que cada publicación cuente con miles de comentarios donde cada uno expresa sus sentimientos más profundos refleja muy bien la angustia de nuestra generación. Problemas que no contarían a sus amigos, pero que dejan en forma de comentario desde una cuenta anónima que se han creado para no ser juzgados por su gente más cercana. Por lo general, la gente está dispuesta a ayudar y en este espacio se ven buenos consejos, siendo un soplo de aire fresco para una red social como Instagram, donde las apariencias parecen llevarse todo el protagonismo”.

Cabe preguntarse si no es contradictorio que el vaporwave, que nació con una clara vocación contracultural e ironizaba con los límites de la sociedad capitalista, haya terminado por influir en un producto de Netflix. Ernesto Castro desmonta esta preocupación: “el vaporwave ya lleva incorporada la idea de que no hay exterioridad al capitalismo". "Esta idea ya existía en la década de los 90 con la figura emblemática de Nirvana. Y por tanto la resignación a que no hay alternativa y solo queda la exposición de la propia vida dañada por el mismo capitalismo”.

Imagen del vídeo de "Cute" (Yung Beef).

Cabe preguntarse si no es contradictorio que el vaporwave, que nació con una clara vocación contracultural e ironizaba con los límites de la sociedad capitalista, haya terminado por influir en un producto de Netflix.

Y remata: “vivimos en una época poptimista en la que la mayoría de los referentes culturales no plantean una alternativa al pop, sino que reinterpretan a las figuras del pop contemporáneo como figuras alternativas”. “La retórica de lo hispster y lo popular es propia de los años 2000 y ha quedado totalmente desfasada. El vaporwave es la cultura pop que ya no se molesta en decir que lo que está mezclando es alta y baja cultura”.

Si el estreno de Maniac es efectivamente el primer paso hacia la masificación cultural del vaporwave está por ver. Pero, bueno, ahora quizás te expliques por qué las camisetas Fila que usaba tu padre para estar en casa hace 15 años se venden ahora por 60 euros en la calle Fuencarral.

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