Un recorrido por los errores más disparatados de la serie 'You'

'You' es una película de sobremesa convertida en serie que no hay que recomendarle a nadie. A nuestros enemigos tampoco. El argumento parte de...

17 enero 2019 ·
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'You' es una película de sobremesa convertida en serie que no hay que recomendarle a nadie. A nuestros enemigos tampoco.

El argumento parte de dos premisas: las distintas visiones del amor romántico y la de que el fin justifica los medios. Y es que el protagonista hace lo que sea por estar con su pareja, aunque eso implique manipular, espiar o asesinar.

De ‘You’ podemos mencionar pocas cosas a su favor, pero una de ellas es su estrategia publicitaria. Todo el mundo está hablando de esta serie a pesar de ser más que mediocre. En parte se debe a ese anuncio que insertaron en Tinder en el que Joe Goldberg nos invitaba a ver sus hazañas en la pantalla. Esta es la mejor parte de la experiencia, después todo va cuesta abajo.

En los primeros minutos, cuando los personajes se conocen, nos presentan al protagonista, Joe, como alguien observador y meticuloso. Sin embargo, cuando a la trama le interesa, el personaje deja de ser perfeccionista para convertirse en alguien bastante torpe. La primera impresión con respecto a él no es mala, pero en pocos minutos vemos que se trata un acosador perturbado.

Para describir algunos puntos de la serie me dispongo a hacer unos spoilers monumentales dando por hecho que ya habéis visto la serie. Ahí van.

Chica conoce a chico. Empiezan a salir. Él está como una regadera, ella es insegura y busca aprobación social y académica. Él sigue como una regadera y le presta toda su atención a ella, atención que recibe encantada. Todo esto tiene sentido. Además, él trabaja en una librería y ella intenta ser escritora.

La primera impresión con respecto a él no es mala, pero en pocos minutos vemos que se trata un acosador perturbado.

Desde el primer momento Joe se ha dedicado a espiar a Beck, en persona y a través de su rastro en Internet y redes sociales. Se ha colado en su casa, le ha robado ropa e incluso el móvil para seguir online las conversaciones que tenga. Lo que decía, un pirado.

El argumento parte de dos premisas: las distintas visiones del amor romántico y la de que el fin justifica los medios. Y es que el protagonista hace lo que sea por estar con su pareja, aunque eso implique manipular, espiar o asesinar.

Entonces, cuando esto empieza a ser un acoso muy light, Joe secuestra al tío con el que ella salía. Lo esconde en el sótano de la librería en la que trabaja, en una jaula de cristal donde guardan los ejemplares de valor. Increíblemente esta sala está insonorizado porque los libros son súper escandalosos y puede dejar a sus rehenes allí gritando durante días. Los empleados no bajan nunca al sótano, sólo Joe tiene las llaves. En esa librería a nadie le importan los libros.

Finalmente, Joe mata al tío que tiene secuestrado. Dicho tío está diseñado de una forma muy simple para ser odiado y que podamos de alguna manera entender a Joe. Es una caricatura, un villano de Disney que no consume gluten. Pero empatizar con Joe es muy difícil, empatizaría antes con Hannibal Lecter. Da la impresión de que, en momentos, hay cierta intención que busca que conectemos con Joe, como podríamos hacerlo con Dexter o Walter White. En cambio, en otras ocasiones, el personaje hace comentarios odiosos vislumbrándose una intención contraria. Como si todo estuviera escrito improvisando y no hubiesen decidido qué tiene que provocarnos la serie.

La torpeza del guion ya empieza a ser irritante. Es un personaje supuestamente calculador e inteligente pero se olvida de eliminar las pruebas de sus crímenes. Será que todos esos trámites los realiza durante las elipsis, ya que nadie sospecha de él. Se supone que Joe le extrae los dientes al cadáver. Lo haría durante la elipsis. Sin embargo, sí vemos como envuelve el cuerpo sin los rastros de sangre que dejaría un trabajo odontológico de ese calibre. A continuación, Joe está en el bosque quemando el cuerpo que previamente había cubierto. Lo de sacarlo de la librería y meterlo en el maletero del coche lo hizo durante una elipsis.

En esa librería a nadie le importan los libros.

Pero esto no es todo. Su pareja, Beck, ha dejado su pueblo y vive en un bajo en Nueva York con grandes ventanales sin cortinas. Si la chica de verdad fuese de pueblo nunca haría eso, nadie de pueblo puede creérselo. Bueno, puede que en EEUU los pueblos no funcionen como en Andalucía.

A esta exhibición por parte de Beck hay que sumarle las dotes de espía de Joe. Y es que resulta que Joe es la versión stalker de Clark Kent. Este se ponía sus gafas y nadie lo reconocía. Joe se pone su magnífica gorra de señor que se pajea en el metro y puede seguir a cualquiera a una distancia ridícula, o espiar a Beck a través de las ventanas en mitad de la calle.

Una vez que se quita al ex de en medio, se interpone en la relación la mejor amiga de Beck. Con una astucia sobrecogedora se le ocurre atacarla a plena luz del día en Central Park con una piedra que, al huir, arroja cerca de ella. Joe es un tío brillante. También la policía es brillante porque después de tres crímenes –de momento- y un intento de asesinato nadie sospecha de él. Ni siquiera investigan ese ataque, lo harán durante las elipsis. Igualmente al cabo de unos días la víctima está estupenda y sin cicatriz.

Y es que resulta que Joe es la versión stalker de Clark Kent. Este se ponía sus gafas y nadie lo reconocía. Joe se pone su magnífica gorra de señor que se pajea en el metro y puede seguir a cualquiera a una distancia ridícula

Además de todo esto, Joe tiene otro as bajo la manga. Es capaz de moverse con soltura por una mansión en la que no ha estado nunca, la de la amiga de Beck. En la casa hay tres personas más que desconocen que el bueno de Joe está de visita. Esto no le impide pasearse como si estuviera en su casa e incluso echarse una cabezadita. Ni siquiera lleva la gorra de señor de las pajas para actuar así de confiado. Sin embargo, aunque puede echarse una siesta en el suelo, usar el baño es demasiado arriesgado. Por esto decide desahogar su vejiga en un tarro de cristal que olvidará ahí. Joe termina matando a la amiga de Beck allí mismo. Nadie investigará la orina o las huellas en el tarro o en el arma con el que la mata.  Total, pa' qué.

Ya van cuatro asesinatos. No, cinco. También mata a su vecino. Joe ha matado a su ex, al amante de su ex, al vecino, al ex de su novia actual y a su mejor mejor amiga. Sería imposible relacionar esos asesinatos y desapariciones con él.

Joe ha matado a su ex, al amante de su ex, al vecino, al ex de su novia actual y a su mejor mejor amiga. Sería imposible relacionar esos asesinatos y desapariciones con él.

Beck empieza a ir a terapia y Joe, bajo un seudónimo, comienza a visitar al mismo terapeuta. Ambos, en sus respectivas sesiones, hablan de su vida en pareja. Joe lo hace cambiando el género y los nombres de los protagonistas de sus historias. El terapeuta, que además, de repente tiene un rollo con Beck, no sospecha al escuchar la misma historia dos veces. Un fiera el terapeuta también.

En un punto de la trama Beck encierra a Joe en la jaula de cristal del sótano de la librería. Pero en un despiste de ella logra salir porque tenía una llave escondida dentro. Si recordamos el momento en el que el ex secuestrado destroza todo lo que había dentro de la jaula no nos encaja que hubiese ahí una llave escondida. La habría encontrado este tipo y la serie habría durado dos capítulos para satisfacción de todes.

Joe termina matando a Beck y quedando libre. Esto es sólo una excusa para que haya una segunda temporada, en la que la ex que creíamos que estaba muerta aparece. En este punto, el protagonista todavía no levanta sospechas. El asesinato de Beck se le atribuye al terapeuta con unas pruebas abrumadoras: un libro post mortem de la víctima. En el libro lo acusa cambiando el nombre de Joe por el del terapeuta.

'You' es una serie bastante mala, es casi insultante. A pesar de esto, se reflejan con toda normalidad situaciones machistas a las que nos exponemos a diario. No sólo en un ámbito de pareja sino que también son habituales en ámbitos académicos o laborales. En ningún momento Beck se sorprende de esto porque asume que es lo ordinario. Sin embrago, esto no es suficiente para aguantar una segunda temporada. Lo siento, Joe, pero das una pereza terrible, puede que por eso todas las mujeres te engañen.

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