Frótame la pierna mientras vemos cine de Yorgos Lanthimos

'La Favorita' no es una buena película para aprender historia, sí lo es para aprender cine. No puedo escribir nada malo del cineasta griego...

4 febrero 2019 ·
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'La Favorita' no es una buena película para aprender historia, sí lo es para aprender cine.

No puedo escribir nada malo del cineasta griego Yorgos Lanthimos. Todo en su cine me atrapa, le compro todas sus rarezas. En el caso de su último largometraje, ‘La Favorita’, nada ha cambiado.

Es su película más convencional, protagonizada por Olivia Colman, Rachel Weisz y Emma Stone. Ambientada en la Inglaterra del Siglo XVIII, cuenta el triángulo amoroso y de poder entre la reina, su mano derecha y la nueva y encantadora sirvienta.

Desde su primera producción, ‘My Best Friend’, Lanthimos no trabajaba con un guion ajeno. Por este motivo no encontramos este trabajo como una continuación del retorcido mundo que suele mostrarnos. Sin embargo, sí identificamos la mano del cineasta en cada momento.

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El guion es ágil y las conversaciones parecen no pertenecer a la época en la que se desarrolla. La estética barroca y excesiva ayuda a intensificar la ridiculez y el patetismo que pretenden transmitir. La música, muy presente en la obra de director, es siempre estridente y cargante. En cuanto a los planos, el uso de grandes angulares en espacios cerrados aporta la extravagancia más notable a nivel técnico. Estos planos deforman las ostentosas habitaciones al igual que el guion deforma el relato histórico. Deja claro que su interés no era dar una lección de historia, sino plasmar la lucha de poder en la aristocracia. Dota a unos personajes femeninos de una ambición y dificultad emocional a la que no estamos acostumbrados, como decía Emma Stone.

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Los grandes angulares deforman las ostentosas habitaciones al igual que el guion deforma el relato histórico. Deja claro que su interés no era dar una lección de historia, sino plasmar la lucha de poder en la aristocracia.

También usa con frecuencia los planos contrapicados durante las conversaciones de los personajes. Denotan una superioridad de los mismos sobre nosotros. Al igual que los grandes angulares, nos alejan de la psicología de los personajes. Pero, también provocan una sensación contradictoria: esta gente es inalcanzable en cuanto a estatus y poder pero también lo es en cuanto a perversión.

La película acumula 10 nominaciones a los Oscars. Hace unos años habría creído impensable que una de sus cintas tuviera tal acogida por parte de los académicos. Sin embargo, esta vez ha presentado una producción más amable y fácil de ver, con un humor punzante. Un reparto portentoso y un trabajo de iluminación, de diseño de producción y de fotografía brillantes. Todo ello orquestado por Lanthimos, que puede gustar más o menos pero sabe cómo provocar controversia. Las chicas malas han crecido y ahora quieren dirigir la política del país.

 

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