Siete pelis mejores que Under the Silver Lake

Under the Silver Lake ha sido una decepción. Su visión desmitificadora de Hollywood, que pese a ello no deja de elogiar y referenciar muchas...

26 diciembre 2018 ·
Compartir
binary-cine

Under the Silver Lake ha sido una decepción. Su visión desmitificadora de Hollywood, que pese a ello no deja de elogiar y referenciar muchas de sus estrellas y obras.

Cierto gusto por retratar la ciudad de Los Ángeles, donde sus zonas toman una posición importante en su narrativa. Así como el uso estético y descriptivo de la cultura pop no dejan de ser hits de una película que no estuvo a la altura de sus propuestas. Aquí os recomendamos seis películas y un cómic que han hecho bien lo que ella no pudo:

A Star is Born, William A. Wellman (1937)

Un caso encantador de un Hollywood sorprendentemente reflexivo. Una estructura prodigiosa: primero centrándonos en la actriz aspirante a estrella (alegre, cómica, vitalista), para después dejar paso a la historia del alcohólico actor en desgracia (pesimista, sombría, decadente).

Ascenso y caída en la ciudad de las estrellas. Sobre ambiciones y lamentos. Con un uso del color exquisito, una Janet Gaynor en estado de gracia absoluta y una de las grandes obras de un genio como Wellman. Lo segundo guiño especial para quienes vieran la película. Hollywood desmitificado y expuesto como lugar cruel y sin compasión. Obra maestra.

Special Effects, Larry Cohen (1984)

La más relacionada con Under the Silver Lake respecto al género. Un thriller, que es además absolutamente depalmiano. Asesinatos, pornografía, entretenimiento y cine. La obra desmitificadora de la industria que más sucia se siente. que llega a lugares turbios y siniestros sin ser excesivamente explícita, que configura una atmósfera de malestar realmente incómoda.

Existe, a su vez, cierto discurso entre la realidad y la ficción, lo que es recreado y lo que existe. En ese juego de verdaderos e ilusiones se mueve esta historia de asesinatos. Sentimientos extremos, de sexo y violencia, que pertenece a una narrativa nativamente ochentera. Joya bastante oculta a descubrir.

Los Angeles Plays Itself, Thom Andersen (2003)

Si hablamos de la representación de la ciudad de Los Ángeles este es un imprescindible. Thom Andersen es uno de los profesores míticos de CalArts. Aquí no sólo se pone a prueba su increíble conocimiento cinematográfico, sino su inmensa capacidad de reflexión.

Los Ángeles es sólo el punto de partida, así como en Under the Silver Lake, algo tan importante como la capacidad de las imágenes de ser manipuladas, así de cómo se nos manipula desde ellas. Urbanizaciones y arquitectura. de lo que es muchas veces el cine: un arte del espacio. Una cámara que puebla el lugar, que se ubica y direcciona la mirada. Eligiendo además, la ciudad cinematográfica por excelencia: Los Ángeles, que resulta tan poco identificable. Nueva York está llena de iconos. Los Ángeles acaba siendo un plató a decorar.Una de las grandes películas-ensayos de este siglo.

After Life, Hirokazu Koreeda (1998)

Diría que la opción más convencional o al menos a la que menos gente disgustaría. Tan sólo su propuesta despierta cierto interés.El Limbo representado como un edificio, en él vive un equipo con una función única: producir, dirigir y montar los recuerdos que los muertos llevarán al cielo.

Los personajes serán no sólo los cineastas, sino las personas que viven en ese espacio hasta que tenga su recuerdo y puedan ascender. Una vez suceda esto, olvidarán las personas que crearon esos momentos de su vida.

Una cita sobre el olvido, el cine como arte de la memoria, “de volver en pasado presente”, la creación artística con su vitalidad y sus frustraciones, la muerte y aquello que perdemos. Alejado de cierto realismo social y dramas familiares por los que es conocido, Koreeda brilla con inteligencia en este emotivo relato sobrenatural.

Goodbye, Dragon Inn, Tsai Ming-Liang (2003)

Para mí el gran retratista de la soledad contemporánea. el individuo en las grandes urbes, el alma moderna que busca ideales románticos: arte o amor. El malayo adoptado en Taiwán, Tsai Ming-Liang. En este caso una sala de cine y su última proyección. El ocaso de un arte que ve como nuevos medios de distribución y nuevas formas de creación dejan morir lo que un día fue (o como diría Jonathan Rosenbaum “adiós cine, hola cinefilia”). En ningún caso algo reaccionario, pero sí nostálgico, sí reivindicativo, defensor y amante de lo que fue, sin por ello atacar a lo que viene.

Una cinta que se siente fantasmal, de figuras y espacios estáticos. El retrato de un edificio que permanecerá inmortal por ser recogido en esta cinta, de unas personas que se dedicarán a otros oficios y verán cine en otras condiciones, pero cuya permanencia en este sitio será desde ahora inmortal.

No mi favorita de Ming-Liang, pero una oda al cine de belleza sin igual.

Light is Calling, Bill Morrison (2004)

Glitch art o glitch pop, cierto arte del error y del defecto. Bill Morrison suele tratar estas cuestiones. pero su campo no es informático, ni virtual. Los “fallos” de sus obras provienen de cuestiones analógicas, nos hablan del paso del tiempo en lo físico, una decadencia del celuloide. En estas manchas o reconfiguraciones del material perdido, a veces huérfano,

Bill Morrison encuentra  la belleza. Muchas veces llega a momentos de cierta abstracción, no se percibe con claridad, justo en esa mezcla entre lo que perdura del original y lo que se ha perdido.

En una reflexión sobrecitada, Cocteau hablaba de que el cine era ver a la muerte trabajar. Aquí no se observa ni en el rostro de los actores, ni en las zonas que lo pueblan (como en Los Angeles Plays Itself), sino en el propio cine, en sus fotogramas. La muerte de un formato.

Dura apenas ocho minutos, puede ser para muchos la entrada a un cine más experimental y reflexivo, está en Youtube y yo le daría una oportunidad.

Hicksville, Dylan Horrocks (1998)

No sólo de cines habla la última película del director de It Follows. Cómics y videojuegos pueblan nuestra cultura popular. Hicksville es el sueño del comiquero. Un pueblo que es en sí mismo una tienda de cómics, un lugar donde se encuentran obras que sólo existen ahí (como inclusiones en ese arte de Picasso o Dalí). Un reportero que buscando la vida de la megaestrella Dick Burguer (personaje ficticio, historietista), acaba encontrando un lugar lleno de secretos y misterios, todos relacionados con las viñetas.

Un thriller sobre lo mágico de estar enamorado de un arte, los descubrimientos y secretos que oculta, las sociedades secretas que parecen poblarlos y el sentimiento de que el conocimiento es infinito. Un cómic metanarrativo donde todo cinismo y poso pseudofilosófico da pie a una historia llena de pasión y respeto por los creadores que admira. Un acompañamiento exquisito para todas estas películas.

Compartir

    Artículos relacionados