La Boda de Rosa ¿Y si te pudieras casar contigo misma?

La Boda de Rosa, dirigida por Icíar Bollaín, manifiesta un canto al amor propio y a la valentía de dejar todo atrás para empezar de cero.

28 septiembre 2020 ·
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La apertura hacia la feminización de la cultura en España cada día alcanza puntos más elevados. Por desgracia, aún siguen imperando modelos perpetuos que hacen que sigamos estancados en el rol de esas madres todo-terreno que hacen lo que sea con tal de que el resto se sienta bien. Mientras ellas, aún no se paran a pensar durante un momento sobre su propia felicidad. Rosa es una de esas mujeres.

La Boda de Rosa, dirigida por Icíar Bollaín y presentada en el Festival de Málaga, refleja la vida de Rosa, una costurera de Valencia que trabaja en una empresa de vestidos que no le importa comerse el marrón de llevarse el trabajo a casa. La cual es el mástil que sostiene la vida diaria de sus familiares sin pedir nada a cambio. Es la buena de la familia.

Se ocupa día sí día también de los hijos de su hermano Armando, un hombre recién salido de un divorcio intentando recuperar a su esposa porque es incapaz de asumir su nueva realidad. Lidia con la tristeza palpante de su padre, el cual no ha superado la muerte de su esposa Amapola y se aferra a vivir en la casa de Rosa para no sentirse solo. Es la novia servicial de Rafa, para el que no le importa hacer unos recados de más con tal de ayudarle en su negocio. Tiene sus más y sus menos con Violeta, una hermana triunfadora con ciertos problemas con el alcohol e intenta mantener comunicación con su hija lidia, que vive en Manchester con sus 2 gemelos.

Es el escaparate de aquellas mujeres sin voz que también quieren ver cumplidos sus sueños.

Ante esta vorágine familiar de falta de afecto y comprensión hacia su propia atención, Rosa decide apretar el botón nuclear para empezar una nueva vida: está decidida a dejarlo todo para irse a vivir a Benicàssim para montar su propio negocio de costurera. Pero antes, ha decidido llevar a cabo la idea más descabellada y coherente de toda su vida. Quiere casarse con ella misma. En una pequeña cala en la costa rodeada de sus más íntimos. Sin celebraciones multitudinarias. Todo menos el novio.

La película realiza un manejo excelente entre el drama y la comedia. Poniendo de lleno los problemas subyacentes en la falta de comunicación en las familias. Nos hablamos mucho, pero nos escuchamos poco. El tinte que impregna continuamente el largometraje. Porque nadie hace caso a Rosa ni para lo que quiere ni para lo que le conviene. Sus hermanos solo miran para sí mismos. La boda de Rosa

Rosa quiere correr para escapar de ese futuro incierto y monótono que le comerá de lleno con el pensamiento penetrante y constante de ¿Y si...?

¿Y si hubiera sido yo quien hubiera tomado las riendas de mi vida?

¿Y si renuncio a poner mi felicidad en manos de los demás?

¿Y si aprendo a amarme a mí misma?

"Renuncio a poner mi felicidad en manos de los demás"

Porque para que te traten con respeto y amor, te tienes que respetar y amar la primera. Rosa aprende ese juramento de quererse a sí misma sobre todas las cosas. Rosa no opina, acata. Se ha hartado de ser esa mujer complaciente y servicial para el resto de su familia. Buscad a otra persona, porque ella se ha ido. O simplemente ha empezado a ser ella misma. Y para ello, tiene que unirse en la más sagrada unión con su propia yo para emprender ese nuevo rumbo.

La Boda de Rosa es una catarsis de emociones a través de un canto a la libertad y el amor propio. La puesta en escena de Candela Peña como protagonista es sencillamente abismal. Provocando tanto tristeza como ternura y alegría por imponerse sobre lo que el resto opine. Una chispa de alegría y bondad que enternece la pantalla a cada frase que nos regala con su encantadora Rosa.

Una de esas mujeres que, como tantas, han sido olvidadas a lo largo de la historia por su dedicación y cariño al prójimo, sin recibir nada a cambio. Un fomento de la comprensión y empoderamiento de las mujeres sin voz y de las que debemos aprender más. Porque no hay nada más bello que esas heroínas que lo han dado todo por mantener y cuidar a su familia. Ya va siendo hora de que ellas también tengan su momento.

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