El diablo entre las piernas; celos, maltrato y sexo

Estos son los elementos primordiales del nuevo trabajo de Arturo Ripstein 'El diablo entre las piernas'.

16 octubre 2020 ·
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Una voz dulce francesa canta con un perfume de Belle Époque al principio de los créditos con letras blancas sobre un fondo negro. Lo que invita a pensar que 'El diablo entre las piernas' va a ser una historia dulce y mágica de finales felices.

No. 'El diablo entre las piernas' no entiende de contemplaciones y cariño, sino de personas neuróticas, hastiadas y recelosas de la felicidad de los demás. El cineasta mexicano Arturo Ripstein, galardonado con el Premio Retrospectiva Málaga Hoy en el Festival de Málaga  y cuya película compite en la Sección Oficial a Concurso, pone su mágico toque en esta cinta de larga duración en donde retrata a un matrimonio venido a menos y en el que las vejaciones son constantes y opresoras.

Una disección a corazón abierto a los sentimientos de su mujer sin anestesia.

El viejo, acecha constantemente a Beatriz, su mujer, a través de insultos relacionados con su pasado en los que emplea calificativos degradantes hacia su persona. Él no puede salir de la imagen impuesta y parcialmente creada de la realidad de su esposa antes de que él apareciera en su vida. Con una obsesión asfixiante por el fetichismo con su ropa interior, la engaña con otra mujer.

Con ese comportamiento frío y calculador, Beatriz no puede continuar con esta monotonía. Su analgésico natural es el redescubrimiento de su sexualidad, sintiéndose deseada y con ganas de volver a experimentar, aunque esto suponga traer problemas a la casa.

El deseo persistente en la vejez se pone sobre la palestra de ideas que rodean a la historia con toques de violencia de género, machismo y supeditación. Los olores sexuales son un elemento primordial cargados de simbología. Asociados a la lencería de Beatriz, la cual hace que su esposo no dude en proferirle calificativos del tipo "furcia", "ramera" y "puta" frecuentemente.

La realidad es tan cruda como lo que se muestra en pantalla.

Un retrato del maltrato psíquico y posesivo de las miles de relaciones tóxicas que encontramos día sí día también. Dentro del propio hogar se hacen asociaciones del tono arcaico y anticuado de todos los elementos. Una casa antigua que bien podría considerarse en ruinas tanto como el amor entre los protagonistas, así como los largos planos con diálogos lentos y constantes que terminan por imprimir un ambiente incómodo y de mal agüero.

Un frenesí de recuerdos lejanos, decepciones y deseos de todo lo que podría haber sido. Un guion sórdido y deprimente creado por Paz Alicia Garciadiego. Una historia creada para existir, no para rodarse. La realidad es tan cruda como lo que se muestra en pantalla. Sin adornos ni maquillaje. Solo una imagen viva y, al mismo tiempo, muerta de un matrimonio fallido que navega en un mar de tristeza y violencia de género.

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