Carmen y Lola: gitanos, lesbianas y tópicos.

La novel directora Arantxa Echevarría ha hecho una película cargada de estereotipos negativos sobre los gitanos. El cine que trata temas relacionados con minorías...

6 febrero 2019 ·
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La novel directora Arantxa Echevarría ha hecho una película cargada de estereotipos negativos sobre los gitanos.

El cine que trata temas relacionados con minorías sexuales, étnicas o religiosas suele ser polémico. La mayor parte de las veces porque presentan problemas y puntos sesgados con los que los colectivos no se identifican.

En este caso, está de actualidad la aclamada cinta “Carmen y Lola” de Arantxa Echevarría. Tuvo una buena acogida en Cannes y ha contado con cuatro nominaciones a los Feroz y ocho a los Goya. Finalmente, se hizo con dos cabezones. La película cuenta la historia de dos gitanas adolescentes que se enamoran en las afueras de Madrid.

Como siempre, se quiere plasmar una cultura ajena desde un punto de vista payo.

El origen del debate, esta vez, no surge por un problema en la representación de la homosexualidad, sino en el contexto. Radica en la visión estereotipada de la comunidad gitana. Como siempre, se quiere plasmar una cultura ajena desde un punto de vista payo. Siendo esto bastante peligroso, ya que lo más probable es caer en tópicos racistas.

Echevarría se reunió con la Asociación de Gitanas Feministas por la Diversidad para comentar la idea de la película en un alarde de querer desmarcarse de esa tendencia negativa. Las activistas, según han contado, le recomendaron tratar la realidad del pueblo gitano de otra forma. Parece ser que, finalmente, no lo hizo. De la cultura y costumbres de los gitanos, el cine siempre muestra lo negativo. Una cultura de la que hay que huir, conformada por personas sin aspiraciones, machistas, analfabetas y violentas. Echevarría ha filmado ese mundo hostil.

Aquello que nos fascina cuando Rosalía lo blanquea, no es más que parte de esa cultura que la sociedad menosprecia.

Si recordamos la italiana “Call Me by Your Name”, encontrábamos un paisaje totalmente opuesto que también fue cuestionado. Mientras las jóvenes Carmen y Lola escapan del entorno que las oprime y de sus propias familias, Elio, en “Call Me by Your Name”, era perfectamente comprendido por sus padres. Estar ambientada en la Italia de los años 80 no supuso un problema. La familia de Elio era rica y pasmosamente culta, lo que se aleja de la mayoritaria realidad de los homosexuales.

En el film de Echevarría, las familias de las chicas están compuestas por personajes similares. Todos son villanos. Ni siquiera hay alguien que despunte y sea comprensivo, salvo la trabajadora social. Esto nos aleja de la diversidad de la comunidad gitana.

En cuanto a la representación de la homosexualidad, una película que suscitó polémica fue ‘La Vida de Adele’. El inconveniente residía en la mirada del director, Abdellatif Kechiche. Este filmó un romance lésbico desde una perspectiva claramente heterosexual, dándole demasiada relevancia a las escenas de sexo explícito. ‘Carmen y Lola’, sin embargo, ha presentado la relación de las chicas de una forma más inocente, pero sin menos amor.

Es una película bonita y cruda. La homofobia, por desgracia, no pasó de moda en 2008. Echevarría ha dedicado su trabajo a los intolerantes que pretenden dejar desamparadas a las personas del colectivo LGTBIQ. Si la vemos, sería apropiado hacerlo sin que el antigitanismo nos impregne. Recordando que aquello que nos fascina cuando Rosalía lo blanquea, no es más que parte de esa cultura que la sociedad menosprecia. Que tiene aspectos malos, como todas, pero nuestros enemigos son los mismos que los suyos.

A pesar del desafortunado retrato de la comunidad gitana, nadie niega que muchas Cármenes y Lolas existan. Tampoco negamos que después de ver la cinta pueda venir el cuñado de turno a preguntar por qué no hay un día del orgullo hetero.

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