Actores Cis Interpretando Papeles Trans: ¿Sí o No?

El número de actores y actrices trans que aparecen en la gran pantalla ha ido aumentando considerablemente desde los años noventa. Pero ¿cuántxs de...

14 mayo 2020 ·
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la-chica-danesa

El número de actores y actrices trans que aparecen en la gran pantalla ha ido aumentando considerablemente desde los años noventa.

Pero ¿cuántxs de estxs actores han podido realmente ir más allá del "ser trans" en sus papeles. Como actriz y componente del colectivo LGTB+, este siempre me ha parecido un tema delicado de abordar. ¿Pueden lxs actores  o actrices cisgénero interpretar papeles de personas transgénero? Las opiniones que se escuchan al respecto suelen ser extremistas, o no suelen tener en cuenta el punto de vista de ambas partes. La duda que me surge espontánea es, ¿por qué es tan difícil encontrar un término medio?

El mundo de la actuación ha evolucionado desde las teorías de Stanisvlaskij, y la formación de un actor o actriz ya no se basa en replicar las estrictas vivencias de cada individuo. Es indiscutible que este dramaturgo ha aportado la teorización de la profesión, pero este no deja de ser un trabajo camaleónico, de investigación y experimentación. Con cada rol, el artista tiene el deber de acercarse a la vida de su personaje, transformándose para acercarse lo más posible a cómo puede sentirse y vivir su personaje.

No solo puede ser dañino tener que recurrir a los propios traumas para actuar, sino que ha habido muchísimas más aportaciones por parte de otros teóricos que pueden sustituir a la perfección ejercicios más o menos eficaces para acercarse al objetivo. Como puede ser analizar el texto para encontrar su subtexto con Chèjov, o trabajar con acciones como propone Meisner.

Si no soy pelirrojx, ¿no podría modificar mi estética para convertirme en ello? ¿Y acaso por no ser disléxicx no podría abordarse un personaje con estas características intelectuales?

El valor del trabajo del actor, en términos de preparación y ensimismamiento en el personaje, igual que se aplica a cualidades físicas y mentales, no tiene por qué no dirigirse también al aspecto de la identidad de género.

Visto lo anterior, parece que no tendría que existir el más mínimo problema para que cis y trans se "intercambiaran" papeles en los castings.

Se trata, en este momento, de dar visibilidad a las personas transgénero que quieran dedicarse a la interpretación. El que alguna de estas personas, por razones ajenas a su entorno y a sus decisiones personales, tenga la suerte de ser aceptada en esta sociedad preferentemente blanca, binaria, hetero y cis, no deja de ser, hoy en día, un auténtico privilegio. Hacer que una mujer trans actúe simplemente como "mujer" es complicado cuando enfrente hay producciones que no van a tomar posición, porque no quieren abrir el paréntesis LGTB+ y poner en riesgo oportunidades de trabajo futuras.

Por ello, lo oportuno es que al menos los papeles transexuales que directores y guionistas ponen sobre la mesa se les den a esta minoría, considerando las enormes restricciones que sufren a la hora de interpretar otros. Naturalmente, entre lxs candidatxs, habrá que mantener el criterio de cualquier casting: quien mejor lo haga, se lleva el papel. Y cuidado, la naturaleza del/x candidatx no tiene que interferir con su verdadera habilidad interpretativa.

La cultura visual en todas sus formas es una mirilla de la realidad.

En cuanto dejamos de representar minorías de raza, de orientación sexual, de pensamiento religioso, de estatus social y lingüístico, las estamos anulando y, de alguna forma, aceptamos que "no existen".

La Ley de Comunicaciones que fue adoptada por el Parlamento británico en 2003 establece que las realizaciones audiovisuales han de representar de manera adecuada las vidas y problemáticas de distintos grupos de población, englobando múltiples puntos de vistas, culturas y minorías. La Ofcom, autoridad reguladora de las comunicaciones del Reino Unido, encargada de controlar y garantizar el cumplimiento de las disposiciones normativas, identifica como grupos objeto de particular atención a las personas de diferentes edades y géneros, las minorías étnicas, las diferentes creencias religiosas, las personas discapacitadas y los miembros del colectivo LGTB+.

Una dinámica de este tipo pueda parecer una concesión al imperio de lo políticamente correcto. Pero se trata de un paso ineludible para que aprendamos - aunque en un principio parezca forzado - que la sociedad está llena de micro-realidades que todavía no se han contado. Normalizar matices de vida para derribar tabús. Y aquí vamos tocando el meollo de la cuestión:

El que un personaje sea trans o gay tendría que dejar de ser el tema de la película.

¡La vida de toda persona es mucho más que su identidad sexual o de género! Queremos interpretar personajes redondos, complejos, con capas, ¡como en la vida real!

Al plantear una opción preferencial a la hora de atribuir un papel trans a un actor trans, enfocamos la cuestión desde el punto de vista político de una discriminación positiva que la situación exige. El objetivo es que todo actor o actriz pueda entrar en la piel de cualquier personaje con las mismas oportunidades, frecuencias e intercambiabilidad. Pero para eso tendremos que esperar. Ahora mismo, lo que estamos haciendo es echarnos a un lado para que las estadísticas se equilibren. Y que el trabajo pueda ser igualitario para todxs.

Efectivamente no. Los actores y actrices cis no podemos interpretar esos papeles. No por ahora.

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