'Lo raro es vivir' de Carmen Martín Gaite

Lo más especial de este libro me ha parecido, precisamente, la forma en la que está escrito. Pienso mucho en la inteligencia necesaria para alcanzar belleza al escribir un fluir de conciencia, tal cual es, desordenado y a veces sin sentido.

9 mayo 2022 ·
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Hace un par de años surgió en Twitter una cuenta llamada Lecturas en Común. Esta idea nacía para defender lo colectivo, incluso en la distancia. La cuenta funcionó como una especie de moderadora en unos clubs de lectura cibernéticos. Uno de los libros que se comentaron fue 'Lo raro es vivir' y muchos de los tuits de la dueña de la cuenta laureaban a Carmen Martín Gaite. De esos tuits y esa lectura conjunta surgieron mis ganas de descubrir este libro, pero no fue hasta mucho después de terminado el club que me decidí a empezarlo.

Un día me acerqué a la librería de mi barrio y vi su nueva edición de Anagrama. La cogí y lo primero que en lo que me fijé fue en lo bonita que era la ilustración de Gala Pont. En ese momento no sabía que recogía una idea super especial de la cabeza de la protagonista. Tuve un tiempo el libro en la estantería hasta que me decidí. Lo empecé sin haberme leído la sinopsis ni saber de qué iba. Mis únicos datos eran cuanto me habían gustado otras obras de Carmen Martín Gaite y la opinión de una cuenta anónima de una red social. Mi recomendación es leerlo así, sin información previa. Parad de leer aquí.

Mis únicos datos eran cuanto me habían gustado otras obras de Carmen Martín Gaite y la opinión de una cuenta anónima de una red social.

La primera escena del libro es impactante y desconcertante. La protagonista y narradora se encuentra en el centro de ancianos donde está internado su abuelo. Allí habla con un médico, al que le envuelve un halo de misterio tremendo. Este le pide a nuestra narradora que se haga pasar por su madre fallecida, ya que cree que el shock de perder a su hija sería demasiado fuerte para el anciano. El señor misterioso propone esta actividad como un juego y, sin saber muy bien las razones, la nieta acepta. La energía es completamente sombría, parece introducir la oscuridad del momento en el que se revuelve la protagonista.

A raíz de esta visita, la joven continúa su vida y los capítulos avanzan sin que sepamos nunca cuando va a continuar ese juego. La acompañamos en su día a día y somos observadores de sus actos. Son estas acciones las que nos hacen darnos cuentas de la profundidad de la herida que supone para ella la pérdida de su madre, aunque no lo admita desde un primer momento. Todo cobra sentido al percatarnos de que la acompañamos en su duelo. La protagonista está perdida y pasa los días reviviendo escenas pasadas. Su comportamiento se muestra errático, miente, desconfía, se comporta de forma huidiza... Recuerda amores pasados, se obsesiona con la vida de un personaje patético, aborrece la nueva familia de tu padre... vuelve a todos cuando solo quiere escapar de su madre.

Lo especial de esta novela es la sensación de estarla acompañando

Lo especial de esta novela es la sensación de estarla acompañando, y de que ella te acompaña a ti. Vives en su cerebro, lees sus ideas y entiendes que esas metáforas son tuyas. El hecho de no saber el nombre de la protagonista hasta bien entrado el libro pero sentir que la conoces hace que en un momento pierdas la barrera que te separa de ella. Sus pensamientos son los tuyos propios, eres tú la que miente, eres tú la que no entiende sus propias acciones, que vive una ausencia, que desvaría.

¿Qué haces en ese bar?

Tomar como propio un lenguaje inventado por la protagonista y su madre, esperar la llamada del médico misterioso con el mismo ansia que ella. Lo más especial de este libro me ha parecido, precisamente, la forma en la que está escrito. Pienso mucho en la inteligencia necesaria para alcanzar belleza al escribir un fluir de conciencia, tal cual es, desordenado y a veces sin sentido. Al igual que en otras novelas, hay mucho de la propia Carmen Martín Gaite en ella. Y, en especial, un poco de su propio luto.

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