El fenómeno "¡Ay, campaneras!"

En confinamiento, Lidia García García comenzó a grabar el podcast '¡Ay Campaneras!'. Pretendía hacer divulgación de la copla, la zarzuela y el cuplé con perspectiva social y de género, ha alcanzado un éxito a nivel nacional.

5 mayo 2022 ·
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Lidia García García, también conocida en Twitter como @thequeercanibot, está en un momento profesional extraordinario. Hace apenas un par de años, la creadora del fenómeno '¡Ay, Campaneras!' asistió a un curso sobre como realizar podcast aplicados a la docencia. Durante el confinamiento, decidió llevarlo a la práctica con el tema clave de su tesis, sin saber que llegaría a los 150.000 oyentes en Spotify. Lidia continua con la divulgación de la zarzuela, la copla y el cuplé en 'Hoy empieza todo' de Radio 3 y en la segunda temporada de su grabación, que ahora pertenece a PodiumPodcast. Además, ha dado el paso al paso al papel al publicar un libro homónimo al podcast, que actualmente va por su tercera reimpresión.

El podcast '¡Ay, Campaneras!' llegó a mis oídos en un momento que compartía piso con una muchacha de Jaén y pasábamos tardes escuchando la música que conocíamos. A las dos nos encantó encontrar a alguien que hablase de nuestras folclóricas favoritas y lo hiciera desde una perspectiva que no era común. En mi opinión, uno de los puntos fuertes del proyecto de Lidia fue darle una imagen moderna a algo que acompañaba a muchas mujeres desde que tienen uso de razón. Enseñar los entresijos de la copla, contar las historietas de entre bastidores y encontrar paralelismos entre ese mundo y el nuestro. La idea de Lidia dignifica un arte que en el imaginario popular se tilda de casposo. El fenómeno '¡Ay Campaneras!' pertenece a una nueva corriente que reivindica la cultura popular. A la que pertenecen otras obras como "Doña Concha" de Carla Berrocal.

El podcast '¡Ay, Campaneras!' llegó a mis oídos en un momento que compartía piso con una muchacha de Jaén y pasábamos tardes escuchando la música que conocíamos

En el momento en el que salió el libro homónimo, mi amiga y yo ya vivíamos en ciudades diferentes. El cariño que le tenía a podcast y podcaster era por méritos propios de la obra, pero también por nostalgia. Lo compré en la preventa y me leí las primeras decenas de páginas en un AVE. Una forma perfecta de leer este libro: sentada y con un lápiz. '¡Ay Campaneras!' es un escrito con una energía completamente oral. La autora analiza artistas y obras del folclore cañí desde una perspectiva social y de género. De esta forma se visibiliza lo que siempre existió: la homosexualidad, las injusticias de clase, las mujeres con talento...

Los capítulos están organizados por temáticas, aunque quizá de primeras uno piense en lo cronológico como lógico. El contexto social que acompañaba a estas canciones es importante a la hora de entender por qué son subversivas, y por tanto situar a un artista en un momento histórico u otro sería más sencillo si se siguiera este orden. Esto rompió mis esquemas y me hizo cambiar la forma de leer el ensayo.

Yo, pese a que me guste más un folclore que a un tanto un lápiz, no soy ninguna experta en esta materia. Aunque me encante el concepto de 'música de nuestras abuelas', mis orígenes son mas de alalá que de copla. Al haber llegado tarde a esta corriente musical, la gran cantidad de referencias y nombres propios empezó quedándome algo grande. Mientras que en los primeros capítulos sentía que aprendía un montón, más adelante estaba un poco liada. Ahí me di cuenta de que estaba haciendo algo mal: no leer el libro como Lidia sugería.

Pese a que me guste más un folclore que a un tanto un lápiz, no soy ninguna experta

Mi consejo, quizá demasiado obvio, es que le hagas caso a la autora. Si te pone un QR que te lleva directamente a una playlist y te marca las canciones que escuchar en cada momento: hazlo. En ese momento empecé a leer cada tema por separado, escuchando la música, poniéndole cara a los nombres propios y teniendo calma. Y ahí, lo disfruté al máximo. La experiencia se convirtió en eso tan poco común que es una clase impartida alguien que sabe y disfruta lo que enseña. Y me leí despacio cada párrafo, boli en mano, subrayando y tomando notas, poniéndome cada canción en el momento que Lidia lo indicaba. No es necesario leer este libro en dos días. De hecho, no lo recomiendo.

El libro sí.

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