¿Son todos los influencers postureo?

En Instagram está ganando mucha importancia un nuevo tipo de creador de contenido, concienciado con la ecología y el veganismo y lo más importante: sin presiones por publicar y publicar.

30 diciembre 2020 ·
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Este influencer 2.0 no acepta todas las colaboraciones que le llegan y parece olvidarse de publicar constantemente cada decisión o tarea que hace en su día a día. Llamarlos "influencers alternativos" considero que sería incorrecto. Son algo así como una evolución del influyente clásico que compaginan su trabajo en redes con los estudios. El trabajo y sus hobbies, como el yoga, la pintura o el journaling, lo que comúnmente conocemos como "escribir un diario".

Suelen ser personas con contenido menos editado, más natural. Quizás nos engañan, como esas fotografías en las que el/ la modelo va tremendamente maquillada pero no se nota. Parece que tiene una piel perfecta; si esta hipótesis es correcta. La realidad es que nos engañan muy bien y que aunque nos enteráramos de este timo. Seguiríamos consumiendo constantemente sus contenidos (¿soy yo la única?).

Este tipo de usuarios muestran en Instagram sus prácticas de yoga o sus creaciones artísticas y animan a sus seguidores a reflexionar sobre sus hábitos y consumos. Actividad que choca con las ansias de comprarte medio Aliexpress en el BlackFriday que transmiten otros creadores de contenido. No podemos afirmar que no trabajan con marcas, porque si lo hacen, pero quizás estas colaboraciones van más en la línea de la filosofía que trasmiten con los contenidos que crean.

Animan a reflexionar sobre sus hábitos y consumos, actividad que choca con el consumismo

Hay otra característica que los diferencia de los influyentes convencionales. Y es que si entras en sus cuentas de Instagram, probablemente no encontrarás 20 stories o una foto, un reels y un instagramTV. Parece que “fluyen con la vida". Este pasotismo tan natural y desenfadado resulta muy atractivo para el resto de usuarios de dicha red social, pues precisamente no son pocos sus followers. A pesar de que podría decirse que son los hippies del siglo XXI. Tienen un público que no envidia al de otros influencers, como es el caso de @isa.paige, con la friolera de 38.500 seguidores.

Este pasotismo tan natural y desenfadado resulta muy atractivo para los usuarios de Instagram

Los influencers 2.0 suelen apostar por marcas ecológicas, con un compromiso por la protección de la naturaleza. Odian el fastfashion o dicen sentirse culpables cuando se ven abocados a consumir los productos de este tipo de comercios. Algunos son vegetarianos o incluso veganos. Opción que va en la línea de su protección de la fauna y flora. (Espero estar introduciendo en tu cabeza la imagen de una persona con ropa ancha y flores en el pelo. Que toca el ukelele y en cuya rodilla hay un cervatillo dormido, estilo Bambi).

Son personas aparentemente celosas de su vida privada, que han aprendido a no sentir la presión de sus seguidores para subir contenido sin parar. Algunos de ellos como Clara Velasco (@BeyondWords en Instagram y Youtube) se preocupan menos por el maquillaje. Transmiten una imagen más natural, más cotidiana, ALCANZABLE. Esta capacidad de los usuarios de aspirar a algo real. A nivel físico sobre todo, es esencial, sobre todo en una sociedad donde lo correcto son cuerpos escultóricos y editados.

Trasmiten una imagen más natural, más cotidiana, "alcanzable"

Sus vídeos o InstagramTV son los acompañantes perfectos para un momento de relax con una taza de café o té. Mientras haces scrapbook. Sus imágenes son las perfectas protagonistas de los corchos inspiracionales de nuestras habitaciones. Es el caso de los contenidos de @irene.nortes, que tiene nada más y nada menos que 56.700 seguidores.

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