Bienvenides a la era de la cancelación

Estamos llegando a ser la sociedad más emocional, reaccionaria, pasional, polarizada y cambiante de todos nuestros tiempos

16 julio 2021 ·
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Imagen vía Stockk

Demasiada intensidad por todas partes. Nos sobran pruebas y no tenemos ninguna duda de ello. Para algunxs, cancelar se convierte en la crucifixión hacia alguien por sus hechos, o más bien dichos, para otros implica no hacer lo que le gustaría que hicieran y hay quién aún no entiende este concepto. Espero que todo ser humano pueda ir asimilándolo cada vez más, porque se está convirtiendo en pura tendencia. No es tarea fácil, por más debates y vueltas al tema, para mí también es algo complejo. Pero desde luego que, lo peor del concepto es la extrema polarización, más allá de las consecuencias de su aplicación.

La cancelación parece la gran moda de nuestra generación actual. Las redes sociales dan buena fe de ello. Basada en rechazar lo que no se ajuste a nuestros conceptos de “bueno” porque chocan con los que entendemos como “malo”, o viceversa. Definido textualmente como “el fenómeno extendido de retirar el apoyo, ya sea moral, financiero, digital e incluso social, a aquellas personas u organizaciones que se consideran inadmisibles, como consecuencia de determinados comentarios o acciones”.

La cancelación parece la gran moda de nuestra generación actual.

Ahora que vamos viendo la luz a lo peor de esta pandemia, la que nos haría mejores, pero sorpresa, no ha sido así. Entre todas las polémicas que salen por segundo en nuestro país y en el mundo. Seguimos y sumamos.  Cada vez que algo ocurre y cuando se convierte en noticia = viraliza. Nos ponemos a favor o en contra, sin casi poder evitarlo y cuestionarlo.

El mundo de los artistas es uno de los terrenos más sufridos en este sentido; hay que aprobar la manera de pensar más allá de lo que hacen o respetar su personalidad por encima de su arte. Es decir, ¿cuántas personas diferencian la persona del personaje o el arte del artista? Excluyendo ejemplos de alguien que atente a los derechos humanos. Pudiendo ser misógino, machista, homófobo, clasista, racista o de cualquier ideología con odio hacia otra persona y que irrumpa en la libertad de otro ser humano. 

El mundo de los artistas es uno de los terrenos más sufridos en este sentido

Sea cantante, deportista o peluquera. Pongamos que simplemente juega al fútbol pero no marca los goles cuando quieres, cree en reinventar algo del pasado, comprar en un sitio que no te guste, comer carne o verduras, relacionarse con alguien que te caiga mal y así infinitos ejemplos. Esos hechos pierden la objetividad con la que deberíamos entender su trabajo y entran a juzgar lo personal. Que no es igual que dejar de apoyar a alguien porque maltrata, por ejemplo.

Estaría bien romper con los cánones, estereotipos y prejuicios. Por lo general, excepto casos que son indudables, deberíamos dejar de criminalizar y posicionarnos a toda costa. Todo está en constante cambio y lo que hoy no te gusta, mañana te encanta. Pero por inmediatez o por idiotez, si una canción se viraliza, la criticamos y amamos a partes iguales y polarizadas. Si se versionan temas antiguos también, si un artista cambia o se mantiene igual. Quizás la cuestión está en la crítica que es nuestro hobbie favorito.

Hay una clara política de cancelación que nos cambia el gesto sobre algo o alguien radicalmente sin apenas sentido común. Pero, ¿quién marca lo que se cancela? En teoría el posicionamiento de un lado mayoritario de la sociedad. Aunque no se confirman las causas, sí las consecuencias, que son las redes sociales ardiendo con comentarios o memes al instante. Ponemos las expectativas más altas en lo ajeno que en nuestras propias vidas, elevamos a otro nivel nuestras mierdas mal gestionadas en lo que nos rodea, no valoramos lo positivo y le caemos encima a lo que no nos fascina.

La cultura de la cancelación impacta de lleno en muchos aspectos de cada persona.

La cultura de la cancelación impacta de lleno en muchos aspectos de cada persona. Cuál efecto rebote, solo comparable con las dietas de infarto que se hacen de cara al verano, está la extrema romantización de todo. Creemos que la vida es idílica o terrorífica sin término medio. Si analizas, hay cosas crudas y bonitas, pero no tiene por qué ser una u otra. Romantizar sitúa en un extremo en el cual cancelar es el siguiente paso, como pasar del amor al odio. Las relaciones son otro buen ejemplo de esto.

Así como conocer a alguien. ¿Tinder y otras apps para conocer gente están criminalizadas? ¿Quizás demasiado normalizadas? ¿Es mejor en persona? ¿Quién estigmatiza que ahí todo el mundo va a lo que va, que fuera de ahí no o que todos somos los mismos seres humanos que andamos por las calles? Tampoco podemos ir de modernas sin serlo del todo, es normal tener creencias y arraigos que nos permitan o impidan fluir en lugares así, a la vez que nos puedan sorprender. Pero por qué no damos el beneficio de la duda antes de negar o apoyar. Como cuando eres pequeña y no pruebas comida nueva porque visualmente hay algo que te dice que no, limitaciones constantes.

La maternidad, el trabajo, independizarse, la comida, viajar, encajar sucesos trágicos. Todo el rato se trata de posicionarse y verlo como algo malo o bueno, cuando por el camino hay muchos grises entre el blanco y el negro. Por ello, empatizar con las múltiples razones de ser y hacer, cuestionarse hasta qué punto debes entrar a debatir algo o dejar que cada persona tenga su propia responsabilidad, estaría bien para el bienestar social y la mejora de la paz mental.

Todo el rato se trata de posicionarse y verlo como algo malo o bueno

En conclusión, la actitud con la que vamos por la vida y el nivel de aceptación, adaptación y conciencia que le ponemos a lo que va pasando, son fundamentales  No soy experta para explicarte conceptos como la responsabilidad afectiva o la estabilidad emocional a fondo. Si te puedo decir a modo informativo que la responsabilidad afectiva significa tener presente que todo acto tiene sus consecuencias y debes hacerte cargo de ellas.

Mientras que la estabilidad emocional es la capacidad de una persona de gestionar las emociones de forma positiva para que no afecten a su vida cotidiana. Es decir, se trata de la habilidad de no dejarse llevar por los sentimientos negativos aunque las condiciones personales o profesionales no sean perfectas. La psicología resulta ser la mejor aliada de la sociedad del momento. Donde además de lo intenso, rápido, estresante e incesante que es todo lo que vivimos, debemos lidiar con conflictos internos, externos y crisis existenciales.

Con lo cual, no seamos tan irascibles con lo que no entra en nuestra cabeza cuadrada, ni intolerante con el artista, personaje público o vecino de turno. A saber que le ronda la mente antes de hacer nada. Que el cambio comience en ti. Baila, canta, mira, disfruta lo que te guste y lo que no, pues lo cancelas y así vas a la moda.

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