Filosofía y ciencia ficción con Erik Urano

Aprovechando el lanzamiento de Qubits junto a Merca Bae, hemos querido charlar con Erik Urano de los temas que le tocan: la ciencia ficción, música electrónica, fiestas rave y arte sonoro.

5 abril 2022 ·
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Erik Urano es una rareza y una de las voces más interesantes del rap patrio. Su estilo, electrónico y futurista, se nutre de la ciencia ficción para hablarnos del presente. Por otra parte, Erik Urano nos confiesa su objetivo de realizar canciones que le den una vuelta al concepto de música: a medio camino entre el urbano y el arte sonoro, Erik Urano trata todos los sonidos, conceptos y texturas de sus discos con el objetivo de desdibujar la frontera entre ambos géneros.

De la mano de Merca Bae, productor de renombre (Bad Gyal, Mc Buzzz, Love Yi, etc) Erik Urano lanza Qubits. Un LP de 10 temas electrónicos de una enorme calidad tanto de producción como en sus líricas. Aprovechando el lanzamiento de Qubits, hemos querido charlar con Erik Urano de los temas que le tocan: la ciencia ficción, música electrónica, fiestas rave y arte sonoro.

Erik Urano: La “ruta del bakalao” fue muy estigmatizada, y desde el presente se está haciendo una lectura mucho más justa.

¿Qué te aportan los imaginarios de ciencia ficción a tu música?

La ciencia ficción, al igual que las distopías, me han parecido siempre muy interesantes para el análisis del presente. Me resulta interesante entrar en esos campos de posibles futuros, para hacer lecturas críticas del presente. Me he sentido cómodo analizando el presente con esta visión. 

El disco me lleva todo el rato a un aura de fiesta rave ¿cuál es vuestra relación con la cultura rave y club?

Merca Bae tiene una relación más estrecha al ser DJ. Yo, en el contexto en el que me crié, de Valladolid en los 90s y principios de los 00s, viví rodeado de punk y música electrónica “bakaladera”. La gente de mi barrio estaba muy metida en esto. Y yo he vivido raves de chaval, como cualquier persona de por aquí. Al no haber mucha oferta cultural, el rollo de “hacértelo tú mismo” se ha llevado mucho. Bien en un pinar o en locales.

Es ese concepto de DIY (do it yourself). Que también en EEUU fue lo que propició el rap en los 70s. Montarte la fiesta tú mismo porque no hay otras vías culturales para hacerlo. Aquí nos pilló el mismo concepto en otro contexto.

Me interesa la relación que haces entre la cultura rave, la autogestión y la falta de oferta cultural. Sin embargo, a día de hoy se asocia la cultura rave al club y a las grandes ciudades ¿Cómo ves esto?

Es cierto que desde hace muy pocos años vivimos una romantización de este movimiento. Mientras que en los años en los que yo me crié el término de “lo bakaladero” era algo casi peyorativo. Me parece bien esta romantización ya que me pareció injusta la estigmatización que se hizo en su día de la misma cultura. La “ruta del bakalao” fue muy estigmatizada, y desde el presente se está haciendo una lectura mucho más justa. 

Esto también se mueve a la estética, que en su momento y durante mucho tiempo fue denostada (lo cani) y ahora mucha gente se está apropiando de la misma en el buen sentido. 

También ha sido un movimiento cultural al que siempre se le ha estigmatizado con las drogas. Cuando realmente la droga ha estado en todos los géneros musicales y escenas: en el punk, en el rock, etc. La droga está en todos los contextos y en todos los estratos sociales. Si hay algo que nos equipara y nos iguala, es el consumo de drogas. Sin embargo este se ha usado injustificadamente para atacar a un tipo de música.

A pesar de tener mucho seguimiento y fiestas muy potentes, parece que la música electrónica pasa desapercibida en espacios más mainstream ¿a qué creeis que es debido?

Tiene que ver con la estigmatización con la droga que te comentaba antes. A partir de aquí, habría que entrar al debate de qué es música electrónica. Porque a día de hoy todo es música electrónica, ya que pasa por circuitos electrónicos. Además, el pop y el mainstream se han ido “electrificando”, ya que han ido cogiendo texturas y atmósferas que vienen por completo de la música electrónica. Toda la corriente pop nacida en los 80s bebía directamente de ello. 

La música electrónica, como paisaje musical, ha absorbido a todos los géneros del plantea. Cualquier radiografía que haga de cualquier estilo musical contemporáneo, si empiezo a tirar del hilo me acaban llevando a Kraftwerk. Entonces, es cierto que ha habido una estigmatización de la electrónica desde el mainstream. Pero esta misma forma a día de hoy un tanto por ciento muy elevado del adn del mainstream. 

 Los saltos constantes entre estilos muy diferentes dentro del trabajo de un mismo artista, incluso en un mismo disco, es algo que vemos mucho en los últimos años, mientras que antes los artistas solían tener una línea de trabajo mucho más definida ¿a qué creeis que es debida esta heterodoxia en los trabajos contemporáneos?

Parto de la base de creer que toda ortodoxia ha sido en algún momento heterodoxia. Todo esto de lo que me hablas, es un camino paralelo al propio discurrir del mundo. El posible responsable de esto es internet. Que ha roto las distancias geográficas. Y si ya el mundo en el que vivimos es multicultural, creo que esto se ha volcado en el mundo del arte y de la música. Que no es otra cosa sino la expresión artística más fuerte y mayoritaria que hay en el mundo. 

Esta mezcla y falta de fronteras viene de las cada vez menos existentes fronteras entre los humanos (que no me refiero al tema de estados y fronteras físicas). 

Y pasa en todas las disciplinas artísticas. Aparte de lo que me comentabas de la mezcla de estilos dentro de un disco, ya los proyectos musicales son “multitask''. Los discos llevan asociados elementos pictóricos, esculturas, literatura… veo que las propias corrientes artísticas viven una mezcla. 

De todo esto deriva una heterodoxia general en la que ya estamos todos metidos. Incluso el más purista y ortodoxo lo que hace es una heterodoxia de hace 20 años quizás. 

Tienes razón en lo que dices de que la multiculturalidad y falta de fronteras en el mundo actual se vio reflejada en el arte. Sin embargo creo que, en el caso de la música, no es que tardase en reflejarse pero si en que el mercado asimilase estas nuevas formas.

Creo que el rap contribuyó a esto. Tanto con el sampling: coger un trozo de una canción y revitalizarlo; como en el mundo de la moda… el hip hop fue ese último golpe artístico que terminó por mostrar todas las posibilidades que había. 

¿Ves relación entre tu música y el universo del arte sonoro?

Sí. Es algo que he estado pensando estos días. Me he dado cuenta que he ido enfocando mi música al arte sonoro, sobre todo en el tratamiento de las voces. Intento que cada tema sea una pieza sonora en sí misma, con su propio universo. Y que a nivel técnico aporte un extra, más allá de ser una voz sobre una pista de audio. 

Tengo la suerte de trabajar con productores increíbles. Que sus propias piezas son bastante complejas. Y en general el arte sonoro es algo a lo que aspiro. Trato de crear paisajes sonoros y desdibujar las fronteras entre lo que es música y arte sonoro. Buscar dónde está ese límite. 

Se habla mucho de que se está reconociendo la figura del productor poniendo a gente como Alizzz o Bizarrap como ejemplo. ¿desde dentro se ve así?

Partimos de que hay un mayor reconocimiento al productor y que las formas de trabajo están empezando a cambiar. Nosotros venimos del rap, el cual ha pecado durante mucho tiempo de tapar al productor siendo el rapero el protagonista. Ahora las dinámicas están cambiando completamente. Los chavales que salen, se meten 10 personas al estudio, mucha gente para componer, grabar… 

Queda mucho por hacer. Hay también ciertos productores que destacan por ser ellos tan protagonistas de su trabajo, como puede ser Alizzz o peña así. Y parece que, por verles a ellos, la escena ya valorase a los productores, cuando no es así.  Pero es gente que está abriendo un camino para que a los productores se les empiece a tener más en cuenta. También para que el concepto de productor se amplíe. Ya no es sólo el beatmaker del rap, sino la pura creación del tema. Incluso los propios vocalistas se están metiendo mucho más en las tareas de producción. 

El técnico de estudio también es muy importante. Yo trabajo con Harto Rodriguez en Metropol y para mi él forma una parte esencial del disco. Creo que en general se están empezando a visibilizar todas aquellas personas que hacen posible un trabajo musical. 

Si este disco fuese una droga ¿cuál sería?

Ostias. Difícil. Creo que todo lo que hago es DMT. La música que hago, más que crear un filtro a la realidad, te mete en una nueva. Una especie de despersonificación de ti mismo. Sacarte del cascarón y ponerte en esa visión desde fuera.

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