El vecindario de la hipocresía

Hay un síntoma del coronavirus que hasta los asintomáticos experimentan y es mucho más difícil de curar Tras semanas confinados, la cuarentena es más...

11 mayo 2020 ·
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Hay un síntoma del coronavirus que hasta los asintomáticos experimentan y es mucho más difícil de curar

Tras semanas confinados, la cuarentena es más que una realidad literal, es una putada. Esta limitación espacial hace que todos practiquemos el pasatiempo preferido de los españoles, opinar sobre los demás; y el factor de la proximidad tiene un gran peso en esta acción.

Hablamos, criticamos, cotilleamos, juzgamos y muchos más amos  como si fuésemos los dueños de la vida del resto. Nos quejamos de la pestilente mierda del vecino de en frente, sin pararnos ni un segundo a oler la nuestra propia. Hay un síntoma del coronavirus que hasta los asintomáticos experimentan y es mucho más difícil de curar: la hipocresía.

En el número 1 de la calle Hipocresía, 11 personas comparten portal y algo más…

En el primero viven Violeta y Fran

En esta cuarentena Violeta pasa el rato haciendo challenges en Tik Tok con rollos de papel higiénico. Está adquiriendo mucha popularidad en esta red social. Es cierto que alguno se le ha caído por la ventana, pero eso no es problema, antes del confinamiento se aprovisionó bien: 5 packs de 16 rollos de papel y todas las conservas que le cabían en el carrito. Menos mal que se dio prisa, un poco más y se queda sin nada.

En Tik Tok también subió imágenes de su supermercado con las baldas vacías, tuvo muchos likes. Violeta vive con su hermano Fran. Fran es autista y tiene que pasear diariamente por prescripción médica; pero no puede hacerlo solo, su hermana le acompaña, aunque cada día le cuesta más: algunas personas que ignoran nuestra situación nos silbaban desde el balcón por ir juntos le comenta avergonzada a su vecina María en el rellano.

En el segundo viven Carmen y sus dos hijos

Carmen está hoy muy contenta porque ha podido ir al parque con los niños y han jugado con sus amigos. Como dice su vecino Águedo pasear es un derecho que no nos pueden robar. En el parque, ha hablado con las demás madres del barrio para organizar una cacerolada a las 21h. Ella quiere denunciar la mala gestión de la situación que está haciendo el Gobierno. ¡Somos el país con más muertes por millón de habitantes! se queja a Mario, el vecino del séptimo,  al que le ha parecido muy buena idea su iniciativa.

Esto le ha encantado a Carmen pues llevan un romance en secreto y está colada por él. Para esta cabeza de familia, lo único positivo del confinamiento es que puede descansar, menos mal que ya no tiene que escuchar los insoportables ladridos del chucho de la del cuarto, que tras dos semanas de su adopción lo acabó llevando a una protectora.

En el tercero vive Águedo

A sus 84 años pocas veces había estado tan enfadado con su país como ahora. Para él la culpa de todo la tienen las feminazis por la que liaron el 8 de marzo, a esas no las deberían dejar reunirse nunca sin un hombre, chismorrea con Juan Carlos por el balcón. No sabe si le da más miedo poder infectarse del dichoso virus o seguir pasando hambre.

En el supermercado del barrio no quedaba nada, Águedo lleva dos días racionando las tres únicas latas de conserva que pudo conseguir. Además, ¿todo para qué? se pregunta. Escuchó hace semanas a su vecino el periodista decir que este virus no era para tanto, y que se estaba produciendo un alarmismo social desproporcionado que bloquearía la economía. Desde entonces no ha vuelto a poner la radio.

En el cuarto vive María

María está hoy especialmente molesta. Le han dejado un cartel en la puerta, pidiéndole que se busque otra vivienda durante la cuarentena; ya que al cuidar de ancianos infectados de COVID-19 en una residencia, puede contagiarles el virus. Además, está indignada: “hay gente que se aprovecha de tener mascota para pasear máspublica furiosa en Twitter. Por si no fuera poco, su compañera de trabajo le ha llamado contándole que se están quedando sin mascarillas en la residencia y que en la farmacia las están vendiendo a 4 euros la unidad, ¡que barbaridad, menudos aprovechados! le ha respondido.

En el 5º vive Alonso

Alonso es tertuliano en un conocido programa de radio. Tiene ahora más trabajo que nunca, le están llamando de muchas emisoras para colaborar y criticar las tardías medidas que el presidente ha realizado y la mala gestión del Covid-19 en España.

Hoy ha hablado en su programa de la falta de civismo y ejemplo de nuestros políticos, una de sus reflexiones más aplaudidas ha sido esta: aquel político que se salte la cuarentena debe dimitir porque no se puede predicar una norma si tú mismo no la cumples. No solo en el ámbito profesional promueve el estricto respeto de las medidas de seguridad nacional, también en el personal, no se corta si tiene que silbar a dos o más personas que incumplan las normas paseando juntas por la calle.

En el sexto vive Juan Carlos

Juan Carlos dice ser muy cauto. Siempre que sale lleva mascarilla y critica a quién no lo hace. Tiene suerte, se lleva muy bien con su vecina María quien se las proporciona, ya que ella consiguió coger 4 cajas de mascarillas de su trabajo por si las moscas. Él no ha salido de casa desde el 8 de marzo que estuvo en un mitin político de su partido, aún sonríe cuando recuerda ese día y la de multitud de gente que acudió.

Hace todas las compras por internet. No quiere salir porque piensa que lo más sensato es quedarse en casa, no como su amigo Alonso, el del piso de abajo, que todas las noches va a visitar a su novia, la cual vive en la otra punta de la ciudad. Hoy Juan Carlos ha discutido con el vecino de arriba, porque le ha visto poner un cartel en la puerta a su amiga María.

En el ático viven Mario y Lola

Este matrimonio lleva 15 años viviendo en el bloque, así lo ha hecho saber Mario por Instagram, compartiendo con sus seguidores lo feliz que es por tener todo ese tiempo a una magnífica mujer a su lado como Lola. Todos los días a las 8 intentan transmitir un mensaje de positivismo desde el balcón. Reproducen con un gran altavoz la canción 'Resistiré' y aplauden con todas sus fuerzas en señal de agradecimiento a los sanitarios.

Ayer Lola fue a visitar a su madre. Aprovechó que cogía el coche para visitar a su hermana, y a su amiga, y a su sobrino, y a su peluquera… De paso pasó por un gran supermercado, porque hay que ver como es la gente, ni papel higiénico han dejado en el del barrio le comenta en el ascensor a Violeta.

Posdata: todos los personajes presentados en este relato son inventados, pero es cierto que la realidad me lo ha puesto demasiado fácil.

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