El caso Alcásser, el Holocausto o Charles Manson ¿Por qué nos movemos por el morbo?

¿Qué es el morbo? ¿Por qué atrae tanto las historias de asesinatos? Tras el estreno de la serie documental en Netflix del asesinato que...

17 septiembre 2019 ·
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¿Qué es el morbo? ¿Por qué atrae tanto las historias de asesinatos?

Tras el estreno de la serie documental en Netflix del asesinato que se produjo en la localidad valenciana de Alcásser o la reciente película de Tarantino, Érase una vez en Hollywood, nace una pregunta ¿Por qué se utilizan imágenes morbosas como parte del contenido audiovisual habitual?

Vamos por lo primero, según la RAE (aunque muchas veces no hagamos caso de lo que nos cuenta), el morbo es una enfermedad o alteración de la salud que produce una atracción hacia acontecimientos desagradables. 

Pero actualmente, el morbo se percibe y se describe como un interés hacia personas o cosas que tienen tendencias desagradables.

La palabra morbo deriva del latín “Morbus”, que significa origen oscuro, compartiendo raíz con la palabra latina “mors”, muerte en castellano.

En la prensa empezó a destacar este tipo de imágenes gracias a Arthur Fellig, apodado como Weegee, fotógrafo judicial del periódico Daily News de Nueva York en los años treinta y cuarenta. Aquí empieza el germen. 

A partir de este fotógrafo, los medios de comunicación tuvieron menos en cuenta la ética en la sensibilidad del emisor y empezaron a añadir imágenes gráficas sobre asesinatos, muertes, accidentes de coche, etc.

Hoy en día tenemos imágenes icónicas como el accidente de coche de Lady Di, las converse de Kurt Cobain desde su ventana o el rostro post-mortem de Marilyn Monroe.

En la sociedad contemporánea existe un culto hacia los asesinos, formando parte de la cultura popular y haciendo alegoría al morbo de poder introducirse en la mente de estos seres.

Uno de los asesinos más admirados es Charles Manson (y no solo por su música). Fue líder de culto hippie, convirtiéndose en el rostro del mal al orquestar los sangrientos asesinatos de la actriz Sharon Tate y otras seis personas en Los Ángeles durante el verano del 69. 

 Su historia conlleva una complejidad que se ha llevado múltiples veces a las pantallas. Esta historia ha salido en una temporada de la serie American Horror Story, en la serie Aquarius o en la segunda temporada de Mindhunter.

Actualmente Tarantino decidió poner patas arriba la historia de Charles Manson y el asesinato de Sharon Tate, con la película Érase una vez en Hollywood, protagonizada por Brad Pitt, Margot Robbie y Leonardo DiCaprio.

También existen libros como  Las chicas de Emma Cline o Helter Skelter (canción maravillosa de Los Beatles) de Curt Gentry y Vincent Bugliosi donde hablan de las relaciones de Charlie con sus seguidores.

Existe una atracción y admiración por personas, ya sean reales o ficticias, que son conocidas por llevar a cabo actos de gran violencia.

La historia no acaba aquí, asesinos como Jeffrey Dahmer, Carlos Eduardo Robledo Puch, recientemente llevado a la pantalla con “El Ángel”, Ted Bundy, Aileen Wuornos, así como Isabel Báthory (o la duquesa sangrienta), son unos de los ejemplos de los asesinos y asesinas que han sido idealizado como si fueran rock stars.

Vemos que este culto al asesino se ha generado, en parte, gracias a la cantidad de producciones audiovisuales, experimentos, libros que se han llevado a cabo y que han inspirado a la novela negra. 

Este efecto tiene el nombre de “homocidol”, una mezcla entre el término homocidas e ídolos. Es algo que, sin lugar a dudas, se ha representado en obras de ficción como Hannibal Lecter.

Sin embargo la hybristophilia es un término que define aquellas personas que no solamente lo admiran, si no que se sienten atraídas, tanto psíquica como eróticamente, por esta serie de individuos con tendencias violentas.

Existe una atracción y admiración por personas, ya sean reales o ficticias, que son conocidas por llevar a cabo actos de gran violencia. Este fenómeno lo señalaron los psiquiatras Micael Dahlén y Magnus Söderlund, estableciéndose como algo bastante común en nuestra sociedad contemporánea. Solo debemos basarnos en referentes como Guns N’ Roses o Marilyn Manson y más celebridades que ensalzan la imagen de Charles Manson.

Volviendo al tema del morbo, uno de los puntos más álgidos de todo es el documental de El Caso Alcàsser y sobre todo el programa “De tú a tú” de Nieves Herrero.

Este programa habitual en la parrilla televisiva se trasladó al teatro de Alcàsser para transformarlo en un plató de televisión. Allí las familias se encontraban sentadas, formando parte de un frívolo reality show. Además tampoco se tuvo el tacto a la hora de elegir las preguntas que se manejaban durante aquella noche.  

La justificación del programa era “acompañar y compartir el dolor”, pero el sensacionalismo ocultó todos los límites éticos. Estos medios utilizaron a unas familias destrozadas, paralizadas y dolidas ante el drama que se estaba generando, ante un triple secuestro y asesinato machista.

El caso del triple asesinato de Alcásser no es un caso aislado. Recordemos el rescato de Julen, un niño de dos años que murió al caer a un pozo en Totalán, Málaga. El despliegue de medios, contando con programas en directo, y de redes sociales fue excesiva. 

Y esto no es solamente cosa de un contenido televisivo. Las redes sociales ya está siendo partícipe de este tipo de morbo. Una de las cosas más destacadas son las fotografías que podemos ver en el Holocaust Memorial, en Auschwitz . Estás fotos se pueden encontrar en Tinder, Instagram incluso ya el octogenario Facebook.

De hecho, Shakah Shapita, un artista israelí pretende ridiculizar este tipo de comportamientos con Yolocaust.

Un juego de palabras entre Holocausto y YOLO - you only live once o solo se vive una vez, como diría Azúcar Moreno.

Estamos rodeados de estímulos violentos en el cine y en los videojuegos. Hablar de God of War es hacerlo de una de las sagas más salvaje de la historia, un videojuego basado en masacrar y descuartizar a todo lo que se cruza en el camino. 

Aquí es donde interviene el cine gore. Este tipo de cine es catalogado como un cine de terror que se centra en la violencia física gráfica extrema y en lo visceral de las escenas. Este término fue acuñado por George A.Romero tras la película Dawn of the Dead de 1978.

Tenemos miles de ejemplos dentro del cine, como Saw, Hostel, Holocausto caníbal, El ciempiés humano, el remake de Suspiria o incluso la Pasión de Cristo. 

El género está tan desarrollado que existen subgéneros como el torture porn o gorno, producido por una combinación entre violencia gráfica e imágenes sexuales explícitas sugestivas.

 

Una película que usa este medio para criticarlo es Tesis de Alejandro Amenábar, su primera película grabada en la facultad de Ciencias de la Información. La protagonista presencia un accidente en el metro. Este será el punto de partida de toda la película y de la crítica a el abuso que se somete y a la predisposición de ver escenas de asesinatos y muertes como algo placentero/curioso. 

¿Por qué encontramos tan atractivo el morbo? ¿Por qué nos pasamos las horas viendo Niños asesinos o Durmiendo con mi enemigo? ¿Dónde está el límite moral? Nunca lo sabremos a ciencia cierta, solo diremos que es muy fácil entrar, lo difícil es salir de los documentales true crimes.

 

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