Viajé a Inglaterra e Irlanda por la comida

Cuando se lo cuento a la gente se burla, pero algunas de mis mejores aventuras gastronómicas han ocurrido en las calles de Londres y...

20 marzo 2018 ·
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Cuando se lo cuento a la gente se burla, pero algunas de mis mejores aventuras gastronómicas han ocurrido en las calles de Londres y Dublín.

La cocina británica siempre ha tenido muy mala fama. Que si insípida, que si grasienta, que mira como les gusta la comida española. (Este último comentario vale para cualquier nacionalidad, cosas del chovinismo culinario). Yo era de la misma opinión hasta que en primero de Bachillerato. En nuestro viaje de fin de curso en Londres, la profesora nos llevó a un pub a comer fish & chips.

Como primer experienca de pub no estuvo mal. Un grupo de unos 20 adolescentes hiperactivos españoles se encontraban viendo el España-Francia. En los cuartos de la Eurocopa mientras en la mesa de al lado unos franceses se ponían a cantar La Marsellesa. Yo acababa de volver de literalmente perderme por las calles de Londres y comer unas homemade chocolate chip cookies (ya de paso), iba un poco tarde para cenar.

- No quiero fish & chips, quiero esto otro.

+ (Profesora) Pero todos tus compañeros..., mira, ya has armado jaleo suficiente hoy.

- Mira, cuesta lo mismo y ya sé cómo es un fish & chips.

En un tablón de madera encima de la barra estaba el menú. Un plato me había llamado la atención. Ponía en inglés: "Bangers & Mash. Con puré de patatas hecho en casa, salchichas de origen local, Yorkshire pudding y gravy". Excepto puré de patatas y salchichas, no entendía una mierda de lo que quería decir. Y cuánto me alegré de averiguarlo.

Por 12 libras se me presentó un puré de patatas amarillo con sabor a jengribre en una especie de volován gigante.

Coronado con dos salchichas ahumadas y jugosas y salsa de carne espesa. Desde ese momento había nacido una relación de amor que la sociedad no comprende.

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En la película Toast (2010), la cual no se ha doblado al castellano. Podemos encontrar de donde vienen estos prejuicios. Latas, latas y latas de todo lo que te imagines: guisantes, frambuesas y hasta pies en lata. Una madre que le tiene miedo a cualquier comida nueva. Incluido a hacer salsa boloñesa sacada de una lata, y el hijo (el prota) leyendo libros de cocina bajo las sábanas como quien ojea revistas porno a escondidas de sus padres. La comida británica de entreguerras y hasta los 60 se caracterizaba por eso: latas. Una especie de epidemia psicológica de posguerra en la que niños acostumbrados al racionamiento. Se convirtieron en adultos que no comían aquello que no estubiera preservado, o pan como mucho.

Si a eso le añades el esnobismo francés dominante que les daba mala publicidad. Los propios británicos se creyeron (hasta el día de hoy) que su comida era disgusting.

En los 70 se dio el giro: se hartaron (normal), y comenzaron con la New English Cuisine. Que es básicamente adaptar cocinas extranjeras (italiana, francesa, india...). Y recuperar recetas de cuando la gente sí cocinaba. Y hasta ahora. Ahí tienes a Jamie Oliver (el del chorizo en la paella, pero bueno, los platos británicos los clava). Heston Blumenthal, Nigel Slater, Gordon Ramsay... todos británicos y venden recetarios por millones.

Los británicos se acostumbraron tanto a comer en lata que se olvidaron de cocinar. Desde hace 40 años, por suerte, hay cocineros que se preocupan por su gastronomía.

El agosto pasado volví a Londres, y lo primero que hice fue buscar un sitio donde comer un buen bangers & mash. Si, salchichas con puré de patatas y salsa de carne. Dirás, que simple, lo puedes hacer en casa. Ostia, el sushi es pescado, vinagre y arroz, y las patatas bravas patatas fritas con salsa. Pero hay que saber hacerlas. Y ellos sí saben. Con más de 10 tipos de salchichas (incluyendo opciones hipster o vegetarianas) y 7 de purés, decidí ir a Mothermash, en pleno Carnaby Street.

Mi amor por la cocina británica se había renovado.

Mothermash no fue más que un viaje de cinco días en los que me dedique a 1) ver por completo el British Museum, 2) comer todo lo que pueda. Y qué bien comí. A ver, también comí ramen y el famoso chicken tikka masala (que es británico/indio), pero bueno, coges el sentido de lo que quiero decir.

Fue divertido hasta cierto punto lo que flipó un amigo mío cuando. Al visitarle en Dublin, le dije que me llevara a comer comida irlandesa (que es prácticamente igual a la inglesa). Luego, cuando volví este enero a lo mismo, entendí el por qué de su estupor cuando me llevó a casa de un amigo suyo. Una cosa es no saber cocinar, otra es no saber ni cocer pasta, o que se te quemen hasta las tostadas. Todo lo comprado era precocinado excepto el pan de molde para hacer tostadas con mantequilla, eso sí, irlandesa.

Una amiga súper irlandesa me preguntó por Instagram donde comer buena comida tradicional en Dublín, para llevar a una amiga china. Yo he estado en Dublín menos de 20 días en toda mi vida, ella más de 20 años.

Igual que el jamón, o el salmón; todos tenían una etiqueta en grande "Hecho en Irlanda". Me dijo que este comportamiento era general: todo el mundo come o precocinado o sandwiches. Es increíble lo nacionalistas que son los irlandeses con sus productos y lo poco que se preocupan por cómo cocinarlos. Habiendo recetarios y recetarios con platos deliciosos. Pasaba lo mismo que en Londres, una amnesia gastronómica.
Estas dos experiencias a ambos lados del mar me han hecho plantearme mi posición muchas veces. Como si fuera yo el que no tuviera papilas gustativas. A lo mejor "Best Food Places in London" es un oxímoron. A ver, no podía ser, no, me negaba.

Al día siguiente a probar ese fantástico bangers & mash rodeado de gabachos, decidí ir a comprar un libro de cocina británica.

De él aprendí que existen cosas como la crema de limón (lemon curd), que la salsa Lea&Perrins vale para todo (y que se llama worcestershire sauce. Intenta pronunciarlo si eres capaz) o que hay un postre llamado spotted dick (cuidado con lo que buscas). Es el único libro que tengo aún de cocina británica.

- (Cuñado cualquiera) Claro porque será el único que habrá, con su mierda de cocina mimimimi...

El que haya innumerables libros de cocina británica es el único hecho que me puede dar la razón. ¿Por qué alguien querría conservar recetas británicas y hacer dinero ya de paso con ello?. O más aún ¿estamos diciendo que los ingleses nacieron sin papilas. Que es como algo genético que les hace no apreciar la buena cocina?.

Si contamos con que son los de los pocos que han conseguido que sus recetarios se traduzcan al español, o que sus programas lleguen a nuestra televisión doblados (ejem la voz del doblaje, ejem). Algo deben de estar haciendo bien por su gastronomía no solo británica sino internacional. Por cierto, Jamie Oliver tiene hasta un videojuego para la DS. Yo lo jugué.

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La verdad es que este artículo puede que no te convenza. Aunque si buscas un poco encontrarás incluso artículos escritos por españoles alabando la cocina británica (o lo que se come allí en general).

O tampoco te creas que Londres es una de las capitales mundiales de la gastronomía. O que sus  materias primas tienen una calidad en general  de bastante decente a muy buena (como el queso Cheddar, la carne Angus, el salmón ahumado escocés, etc.).

La próxima vez que se os presente la oportunidad de ir allí. No dudeis en buscar activamente los lugares con mejor puntuación y disfrutad de lo que os ofrecen. Entonces un día podremos comer todos un buen Sunday roast en familia, y meterle chorizo para que vean lo que jode.

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