¿Por qué nos dejaste Nestle Jungly?

Maldita sea cuando te das cuenta de que algo se está acabando o peor aún, cuando desaparece de tu vida por completo y tú...

3 junio 2020 ·
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Maldita sea cuando te das cuenta de que algo se está acabando o peor aún, cuando desaparece de tu vida por completo y tú no puedes hacer nada por recuperarlo.

Podría estar hablando del amor o de cómo una mujer me ha roto el corazón en tantos pedazos que podría valer como hielo para un mojito. Pero no, lo que me pasa y por lo que estoy realmente jodido es que acabo de descubrir que ya no existe el Nestle Jungly. Ha desaparecido de la faz de la tierra.

Ni lo venden, ni lo fabrican, ni lo trafican en el mercado negro. No lo he encontrado por ningún sitio. Ni en la Deep web. Nada, ni rastro. Y esto, me ha generado un vacío en el estómago que no lo sentía desde que me enteré de que cerraba para siempre El Palentino. Ay, el pepito de ternera en una mano y el cubata en la otra. Ay.

Esto del Jungly daría para un Equipo de Investigación con Gloria Sierra. Esa voz profunda de catacumbas diciendo “¿Quién se comió el último Nestle Jungly? ¿Existe una trama clandestina por el control de la producción del Jungly? ¿Está Paca, la matriarca del clan, detrás de la venta de la última tableta de este preciado chocolate?” Sería uno de esos capítulos que lo reponen en televisión tanto o más que el de la guerra del pan.

Había un momento en el que madurar ya no era compatible con llevar una Jungly bajo el brazo

Me han roto el corazón un par de veces y después, cuando se cierran las heridas, como que te pones a recordar los buenos momentos. Pues ninguno de esos momentos es mejor que el sabor que aún recuerdo del Jungly. Me estoy dando cuenta que ha sido el amor más verdadero que he sentido nunca. Había un momento en el que madurar ya no era compatible con llevar una Jungly bajo el brazo. Cabe recordar su envoltorio, que era de todo menos discreto y era de todo menos adulto. Parecía un collage hecho por un diseñador con el Paint en cinco minutos. Aun así, yo te fui fiel Jungly. No te abandoné y en cambio así me lo has pagado. Te fuiste sin decir adiós.

Sueño con el día en que al Dios Nestle le tenga a bien volver a crear la perfección hecha tableta de chocolate. Me relamo solo de pensarlo. Es que ya puede venir Carlos Ríos con un ejército de 100.000 realfooders a lo Señor de los Anillos en la batalla del Abismo de Helm para evitar que le de un mordisco a una Jungly, que os juro que sería lo último que haría, aunque eso me costara la vida. Joder, es que cuanto más escribo la palabra Jungly más recuerdos me vienen a la cabeza. Es que yo me he llegado a comprar dos tabletas para meterlas en el cine. Dos. La gente metía risketos de contrabando, yo Jungly. Menudo gordo cometabletas estaba hecho.

Por mí como si viene con trocitos de esos mismos orangutanes que viven en la selva de dónde sacan el aceite de palma

Si lo vuelven a sacar, me daría igual si el Jungly lo hacen con aceite de palma. Por mi como si viene con trocitos de esos mismos orangutanes que viven en la selva de dónde sacan el aceite de palma. Es que madre mía si volvieran a venderlo. Me dejaría todo lo que tengo en comprar palés y me comería las tabletas una tras otra como Homer Simpson se come las patatas en el espacio al ritmo de Danubio Azul de Joham Strauss.

Estoy seguro de que existe un cielo de todos esos productos que un día estuvieron entre nosotros. Una especie de paraíso en el que Nestle Jungly es el que maneja todo el cotarro de un lugar donde vive felizmente con el zumo Radical, el Frigodedo, los Doowap, los Cigarrillos de Chocolate y las Cantimploras de Sabores. Todos en mayúsculas. Les debemos el respeto que se merecen.

Jungly, siempre te estaré esperando. Seré como esa madre que espera en el salón a que si hijo vuelva de la guerra, suena el timbre y efectivamente, es ese hijo que vuelve de una pieza. Así te abriría yo la puerta, con los ojos vidriosos y con ganas de abrazarte para no soltarte nunca.

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