Piensa por un momento ¿Te consideras una persona normal?

¿Sabíais que existe un sesgo a través del cual la mayoría de las personas tendemos a situarnos dentro de la normalidad?

26 noviembre 2020 ·
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Por ejemplo, si preguntamos cómo se considera un alumno en comparación a todos los alumnos de su edad en España, lo más probable es que se sitúe en la media. Como mucho podría situarse ligeramente por encima o por debajo, pero nunca muy alejado de la normalidad.

También ocurre esto al hablar de opiniones, perspectivas o creencias propias: tendemos a pensar que nuestro punto de vista, opinión o creencia es la más común y general en la población. Esto es un sesgo cognitivo llamado “falso consenso”.

Sin embargo “ser normal” o estar “dentro de lo normal” no es más que una probabilidad. Efectivamente: puede ser que estés en lo cierto y “seas normal”, pero también puede ser que no. Hoy vamos a hablar de los Iluminati, Flor y Nata de la normalidad en Psicología: El criterio estadístico de normalidad, criterio social o interpersonal de normalidad, el criterio subjetivo o intrapsíquico de normalidad y el criterio biológico de normalidad.

Sin embargo “ser normal” o estar “dentro de lo normal” no es más que una probabilidad.

En primer lugar, como no podía ser de otra manera, empezaré por el criterio estadístico de normalidad, para ello os presento el idilio entre Miss Estadística y Miss Campana de Gauss.  Miss Estadística era la invitada estrella en todos los saraos: en Medicina, Física, Psicología, Economía… No solo eso, sino que es la que te trae los hielos, te pone DJ y te consigue entradas gratis para Medias Puri.  Es una ciencia transversal a todas las demás. Vamos, que la estadística está presente en todas las demás ciencias porque es la herramienta que utilizan para la investigación en cada una en particular.

El caso es que Miss Estadística fue a un sarao de Psicología y coincidió con Miss Campana de Gauss. Una defensora y activista de la normalidad estadística. Según ella, la normalidad estadística es la tendencia que siguen las poblaciones, en este caso de humanos, en aquello que quieras medir. Por ejemplo, el coeficiente intelectual es una medida de lo que se ha definido como inteligencia.

Según esto, cuando se miden variables psicológicas como la inteligencia, las puntuaciones obtenidas en la muestra se repartirán entre las que se encuentran dentro de un intervalo normal y las que se desvían de esta normalidad por arriba o por abajo. Para establecer este intervalo de normalidad se tiene en cuenta la frecuencia de las puntuaciones, así las más frecuentes serán las que representen la normalidad y servirán de referencia para decir que las que se alejan de este intervalo son las “anormales”.

Según el criterio estadístico de normalidad, lo que se considera normal es lo más frecuente.

Pasemos al criterio social o interpersonal de normalidad. Esto sería como un dress code. En un sarao en el que lo piden (por las razones que sea), una intenta ajustarse a este. El criterio social de normalidad obedece a la normativa social en un lugar y momento determinados.

Esta normativa social se supone que responde a las formas de adaptación del individuo en su medio en forma de conductas, pensamientos, formas de relacionarse, formas de percibir la realidad, etc. Estas son consideradas normales por ser frecuentes y esperables. Es decir, que si llegas en chanclas al garito de moda es posible que te quedes en la puerta (por mucha normalidad estadística que atesores).

Respecto al criterio subjetivo o intrapsíquico, como podréis ir adivinando, es algo así como el sentimiento o conciencia de que una “es normal”. Para que se entienda mejor, en Psicopatología (estudio de los trastornos mentales) existe un criterio parecido a este para establecer la presencia de algún tipo de psicopatología en la persona, el “alguedónico”, que se refiere al sufrimiento que puede causar en la persona la presencia de algo anormal en su interior.

Ninguno de estos criterios son suficientes para considerar algo normal o anormal.

Por último, el criterio biológico de normalidad toma una parte de la gran diversidad genética, bioquímica, inmunológica, etc. Existente en la naturaleza, y lo divide entre lo normal y lo que es una alteración y/o disfunción de lo normal.

Ninguno de estos criterios por sí mismos son suficientes para considerar algo normal o anormal, sino que es el cóctel de todos estos los que hacen un Manhattan normal o un Sex On The Beach anormal.

Todo bicho viviente a lo largo de su ciclo vital va a ser amoldado para permanecer dentro de la normalidad, estadística/social/biológica… Y sin embargo la anormalidad sigue ahí. Para que exista lo que se considera normal, tiene que haber anormalidad también. Si no hubiera anormalidad no existiría la normalidad.

La normalidad es una descripción de una parte de la realidad, no de su totalidad.

De hecho, como acabamos de ver en cada uno de estos criterios, la normalidad es una etiqueta creada (socialmente, individualmente, estadísticamente y biológicamente) para pensar que lo frecuente es lo correcto, lo bueno, lo adecuado, lo normal. Y por contrapartida lo menos frecuente es lo incorrecto, lo malo, lo inadecuado, lo anormal.

La normalidad por tanto es una descripción de una parte de la realidad, pero no de su totalidad. Es un concepto que capa la gran diversidad existente en realidad.

Pero no todo acaba ahí. Es que además a lo largo de la historia, lo anormal, ha sido perseguido, eliminado o corregido. ¿Cuál es la consecuencia? La invisibilización de una parte de la realidad que es disidente, que no se amolda a estos criterios. Por ejemplo, muchos de los que estáis aquí leyendo esto seguramente penséis que vuestras capacidades no se vean reflejadas en la nota de un examen (al menos no en exclusiva).

¿Por qué nos obsesiona estar todos cortados por el mismo patrón?

Seguro que muchas de vosotras no entendéis ciertos dress code aunque os amoldáis. Puede ser que alguna vez os hayan puesto mala cara por haber ido más allá, por cuestionar, por ser más curiosos. Puede ser que a algunos de bebés les operasen para eliminar anormalidad biológica, como en el caso de personas intersexuales. Seguramente muchos de vosotros hayáis puesto en duda más de una vez aquello establecido como normal o incluso hayáis sufrido presión por alcanzar esta supuesta normalidad.

A lo que me gustaría llegar es que lo frecuente no es lo único. Que lo anormal existe de la misma manera que existe lo normal. Que la realidad es mucho más diversa y que lo diferente no es que no exista o no tenga que existir, es que se silencia, se corrige.

¿A qué viene este afán por normalizarlo todo? ¿Por qué nos obsesiona estar todos cortados por el mismo patrón? ¿Cuál es el problema que subyace a este miedo a lo diferente?

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