La fotografía de Carlos Darder es un retrato a la libertad

El joven fotógrafo que capta la libertad, el erotismo y la fraternidad en sus instantáneas

14 agosto 2019 ·
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De acuerdo con la RAE, la fotografía es la “técnica de obtención de imágenes por la acción química de la luz sobre una superficie con unas características determinadas”. Pero como con todo con lo que necesita una evaluación que implique un poco más de alma, vamos a ignorar lo que tiene que decir la excelente academia.

Personalmente, me gusta más la forma que tiene Emmet Gowin de hablar sobre este arte visual: “La fotografía es una herramienta para tratar con cosas que todos conocen pero que nadie presta atención. Mis fotografías se proponen representar algo que ustedes no ven". O, mismamente, como lo hace el protagonista de este artículo, Carlos Darder, un joven mallorquín que, cámara en mano, trata de compartir lo que sus ojos ven -una realidad que respira erotismo, frescura y espontaneidad- a través de sus instantáneas.

Para Darder la fotografía es la forma que tiene de enseñar al mundo como es él y de hacer eterno todo lo que le rodea. Muestra al mundo su propia realidad y la de quienes lo acompañan de una forma natural y cercana. No hay escenario ni guión, solo un clic y el flash que le sigue.

Carlos Darder: “El cuerpo humano me parece precioso, el desnudo para mi simboliza libertad, por eso tiene tanto peso en mi trabajo”

“Me inspira la libertad”. Carlos retrata con su cámara situaciones cotidianas, las visibles y las más ocultas: “la gente se escandaliza mucho al ver una corrida o a alguien meando”. El objetivo del artista es mostrar la belleza de lo obsceno y hacer que el pudor desaparezca de lo cotidiano.  

La primera foto de la que se sintió orgulloso se encontraba en uno de los primeros carretes que disparó. El azul de un cielo totalmente despejado compone el fondo de una imagen en la que, sobre unas escaleras, una chica levanta los brazos -parece que se aparta el pelo, parece que se sonríe. Unas gafas cubren sus ojos y sus pies no aparecen en la foto. Tal y como comenta el propio autor “me daba la sensación que ella tocaba el mismo cielo”.

El lenguaje de sus fotografías está compuestos de miradas, erotismo, complicidad,... Observarlas supone inmiscuirse en la realidad de un veinteañero mallorquín que retrata al desnudo su isla y a aquellos con quienes comparte sus playas y sus noches. “El cuerpo humano me parece precioso, el desnudo para mi simboliza libertad, por eso tiene tanto peso en mi trabajo”, señala.  

Carlos Darder: “Ahí es cuando sé que he conseguido crear algo bueno, cuando lo que veo que hace replantearme cosas a mí mismo”.

Sus modelos son su círculo de amigos. Aunque quizás llamarles modelos no encaje en unas instantáneas donde hay mucha más franqueza y sencillez que pose. La naturalidad que reflejan las imágenes es una traducción visual de la confianza que existe entre quienes están a ambos lados de la cámara.

Sin duda, el trabajo de Darder te introduce en una juventud tremendamente personal y absolutamente reveladora: “Si hace que quiera estar dentro de la foto, si lo que he capturado consigue impactarme una vez revelado... ahí es cuando sé que he conseguido crear algo bueno, cuando lo que veo que hace replantearme cosas a mí mismo”.

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